INSTITUCIONES

Centenario la Escuela Nº 5 “República Árabe Siria”

17:39hs
sábado 20 de junio, 2020

Nació de la mano de un barrio inmigrante en el Centenario de la Creación de la Bandera. Fue creciendo y adaptando su edificio a la demanda de la comunidad.

Atento a la fisonomía e idiosincrasia que adoptaba el barrio, Rafael Herrera Vega donó al Consejo Escolar de la ciudad de La Plata una casa ubicada en Montevideo y 23. Dos habitaciones, una galería, una cocina y un baño serían la estructura que daría cobijo a los primeros 34 alumnos; hijos de inmigrantes que se asentaban en la zona. Era el 16 de mayo de 1920.

El 20 de Junio, “Día de la Bandera”, finalmente el organismo donó la edificación y comenzó a rodar la historia de la por entonces Escuela Nº 86. La Sra. de Vega donó dos sillones y un escritorio para que use la Directora, María Susana Peracca, que daba clases en dos de los tres grados que funcionaban en los inicios. El plantel docente se completaba con la señorita Jovita Castellanos. Sólo había una sección hasta el 3º grado. En las listas de alumnos se pueden leer los nombres de Juan, Antonio y Catalina Ochandorena, Ana Luisa, Nélida, Juan, Oscar y Luis Cesaroni, Vicente Cédola, Carlos Vinai, Leonardo y Celia Milanini.

Debido al incremento de la matrícula, en 1924 se construyeron dos nuevas aulas donde funcionaría 3º y 4º grado. Se suman las señoritas Teresa Raglia y Blanca M. Sagarra y la dirección queda a cargo de la Srta. Martiarena. La institución fue creciendo y en 1930 se sumaron casillas de madera y zinc que funcionaban como aulas. Algunas se ubicaban a pocos metros del edificio principal; otras sobre el camino a Los Talas. Se ocuparon los salones frontales y también la parte trasera de la construcción. En 1934 se sumaban 6 nuevos cursos complementarios y, cuatro años después, dos aulas más, baños y un pequeño salón para la biblioteca. El salón de dirección y la cocina llegaron un año después.

Por resolución ministerial, el 26 de julio de 1957, con la llegada de la Autonomía berissense, el establecimiento pasó a llamarse Escuela N°5. En 1959 contaba con 18 grados en dos turnos. Un año más tarde, se construyeron aulas prefabricadas donde funcionaron ocho grados por turno gracias a las gestiones realizadas por la Directora Etelvina de Iucci y la Comisión Cooperadora. Fue también una resolución ministerial la que decidió bautizarla como “República Árabe Siria”. El acto en el que se impuso el nombre tuvo lugar el 6 de julio de 1963 y contó con la presencia del embajador de ese país, Dr. Assad Homad, miembros del cuerpo diplomático y varias delegaciones e instituciones árabes de la Capital Federal. Acompañaron esta nueva denominación Etelvina Castellani como Directora e Irma B. de Girotto como Vicedirectora.

A partir del desarrollo que tuvo la institución y buscando mayores condiciones para enseñar y aprender, en 1966 se mudaron al actual edificio construido en la calle 172 N° 2450 entre 25 y 26.

La escuela siguió sumando alumnos y el trabajo incansable de la

Asociación Cooperadora y el personal de la institución logró durante el período 1986-1987 la construcción de tres nuevas aulas y un lugar específico para la biblioteca y la sala de lectura. Ya para 1993 se agregó el espacio destinado al funcionamiento del gabinete del Equipo de Orientación Escolar.

Celebrando las “Bodas de Diamante” en 1995 realizaron el paredón que circunda el patio y salieron a la calle con diferentes actividades y festejos.

Desde casa

El Centenario de la escuela llega de la mano del Bicentenario de la creación de la Bandera. El contexto de aislamiento hará que la lealtad se trasmita desde casa. Frente a cámaras, los alumnos de los cuatro cuartos dirán “¡Sí, prometo!” cuando la Directora Stella Maris Scampitelli lea el texto alusivo.

Además, cada docente trabajó junto a sus alumnos en este doble homenaje con la creación de videos, canciones y diferentes producciones mediatizadas.

En simultáneo se trabajó en la confección de un video institucional con la historia de la escuela y su devenir en la comunidad a lo largo de estos 200 años.

Hoy por hoy concurren al establecimiento 723 alumnos que se reparten en 24 secciones; 12 funcionan por la mañana y 12 por la tarde. Es una escuela de jornada simple y desde 2005 comparte el edificio con la Escuela Secundaria Nº 8 “Héroes de Malvinas”. El plantel está integrado por 24 docentes, 1 docente de apoyo, 7 auxiliares (4 en el turno mañana y 3 en el turno tarde), 1 Secretario por la mañana y un Prosecretario por la tarde. Además cuenta con Equipo de Orientación Escolar integrado por una Orientadora Social, una Orientadora de los Aprendizajes y una de la Enseñanza. Para el dictado de las materias especiales cuenta con profesores de educación física, inglés, plástica y música. Scampitelli integró el equipo junto a Irma Moro hasta el 10 de agosto de 2015, cuando Moro decidió jubilarse. Desde entonces asumió ese rol destacando el acompañamiento del equipo docente. “Hace más fácil la gestión de la dirección y las familias que nos acompañan también”, advierte.

Aprender en condiciones de aislamiento

“Fue un cimbronazo”, describe la Directora cuando recuerda el anuncio que indicaba que ya no se podría ir a la escuela. Frente al nuevo escenario los docentes prepararon cuadernillos con contenido que los papás retirarían en el kiosco cercano. “Pensamos que a las dos semanas volvíamos”, confiesa la directiva.

Pero el aislamiento se extendió. Y los papás ya no podían buscar el material. Además la escuela estaba cerrada. Emergieron entonces otras estrategias a través de canales virtuales. Cada docente trabajaba con un papá de referencia al que mandaban las actividades. Otros usaron el sistema de Classroom y otros utilizaron la plataforma de Facebook. En simultáneo se realizaban las reuniones del cuerpo directivo y de docentes.

En el andar y para tener un seguimiento más personalizado de cada situación, así como para evaluar las fortalezas y debilidades de las estrategias, las reuniones se volvieron más acotadas. También se programaron reuniones con los papás para ver cómo era la recepción del material por parte del alumno y la familia y advertir qué grado de conectividad existe en cada hogar. “Fue toda una experiencia”, define la directora, indicando que el esquema fue modificándose a partir de la experiencia. “Algunos docentes notaron lejanía con los alumnos en un primer momento. Sólo se dejaba el material y no había devolución. Luego comenzaron a hacer videollamadas con un grupo reducido de alumnos”, detalla, asegurando que el tiempo que dedica el docente excede el que brinda presencialmente.

El aislamiento, diagnostica, también angustiaba a los chicos que no podían estar en contacto con su docente y compañeros como en el aula. Por eso cuando comenzaron a verse por videos, fue otro el estímulo y motivación para aquellos alumnos que quizá se salteaban una actividad virtual.

Incluso los docentes de 6º pensaron y llevan adelante reuniones ‘recreo’. Se coordina una hora y todos se conectan para jugar. Miles de estrategias se volcaron para reinventar la forma de aprender, en este caso a distancia, con un alumno que se divierta y además obtenga contenidos. “Es difícil. Lo que aprendió la sociedad es que la escuela es importante y es presencial. El alumno aprende a través de la devolución y del compartir. Eso lo da la presencia. Hacemos nuestro mejor esfuerzo para que, en este contexto, no olviden y puedan profundizar contenidos vinculados a la lectura, escritura y numeración. Damos poco contenido nuevo para no generar una brecha con quien no puede seguir el proceso”, concluye Scampitelli.

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