INSTITUCIONES

Asociación Amigos de la calle Nueva York

Un Sitio Histórico Nacional que necesita más que ser historia

9:09hs
martes 25 de agosto, 2020

La Asociación Amigos de la calle Nueva York confía en que llegue una nueva oportunidad de recuperación para la calle Nueva York y una vida mejor para quienes la habitan.

Horario de salida de un turno del Swift, en inmediaciones de calle Nueva York (La imagen pertenece a la colección del Museo 1871)

“Hemos visto con el correr del tiempo como el deterioro y la marginación se fue apropiando de nuestra calle”, reflexionan integrantes de la Asociación Amigos de la calle Nueva York, poniendo de relieve que al valor histórico de la tradicional arteria berissense debería adosársele el esfuerzo por cambiar las condiciones en las que viven buena parte de sus habitantes.

“A pesar de las diversas promesas de los distintos gobiernos nacionales, provinciales y locales que se fueron sucediendo desde hace años, sólo se consolidó la exclusión y la desigualdad social”, plantean del mismo modo referentes de la entidad.

No obstante, se ilusionan con que la post-pandemia y la pregonada ‘nueva normalidad’ llegue con la posibilidad de ‘encontrar el camino perdido para la conservación de la calle Nueva York y garantizar una vida mejor para quienes la habitan’.

Testimonio de las fases argentinas

A través del decreto presidencial 735 del año 2005 y a partir de intensas gestiones de la Asociación, que entonces capitaneaba Alberto Nikoloff, la calle Nueva York de Berisso se convertía en Sitio Histórico Nacional.

La declaración se refería a la calle como un “testimonio excepcional de una unidad productiva-ambiental de una etapa significativa de la historia del país” y “un ejemplo acabado de tipologías arquitectónicas de finales del siglo XIX y principios del XX, en un área portuaria”. No pasaba por alto, desde ya, el papel protagónico que quienes caminaban a diario por sus adoquines tuvieron en la histórica jornada del 17 de octubre de 1945.

La instalación del saladero San Juan, el 24 de junio de 1871, fue el impulsor del desarrollo del primer caserío. Ya hacia el año 1904 se había inaugurado el primer establecimiento dedicado al congelamiento de carnes, La Plata Cold Storage SA, que pasaría a ser el frigorífico Swift. En 1915 comenzaría a funcionar también el frigorífico Armour.

“Hasta mediados del siglo XX, sobre Nueva York había más de 120 comercios. Ferreterías, sastrerías, relojerías, zapaterías, restaurante, cafés, lechería, tiendas y otros comercios daban vida a esos frentes de conventillos en su mayoría de estructura de madera y chapa con escuela, cine y club social”, recuerdan integrantes de la Asociación.

El cierre del Swift, en el año 1983, representaría un punto de inflexión. Desde entonces, ya no caminaron por los adoquines los miles de trabajadores que daban al lugar su reconocido esplendor, los comercios cerraron en su mayoría, el cine fue demolido y las viviendas abandonadas a su suerte.

La crisis mundial desatada por el Covid marca, para la Asociación, una oportunidad de dar inicio a una fase nueva. “En este presente de olvidos quedó a la vista la vulnerabilidad de las poblaciones que han sido excluidas del sistema económico y social. Los habitantes de la calle Nueva York siguen esperando las oportunidades que deberían haber llegado de la mano del reconocimiento nacional”, argumentan sus integrantes.

“Si la normalidad de las últimas décadas estuvo marcada por el abandono y el desamparo, ojalá la nueva normalidad después de esta pandemia, llegue con la oportunidad de encontrar el camino perdido para la conservación de la calle Nueva York en el marco de garantizar una vida mejor para quienes la habitan”, rubrican en el mismo sentido.

Para la entidad, la garantía de protección efectiva de este patrimonio cultural la podría dar ‘un proceso de reactivación económica y reanimación social’.

Un pequeño polo comercial

La Asociación Amigos de la calle Nueva York organizó en algunas oportunidades visitas guiadas al lugar. La nueva fase, consideran sus miembros, requeriría revalorizar ese tipo de propuestas pero en el marco de una propuesta más abarcadora.

“Como parte indisoluble de la vida de Berisso y de la calle Nueva York no podemos dejar de sentir como propia esta calle y su mundo e involucrarnos en ello, con trabajo, con ideas y propuestas para desarrollar el compromiso de inclusión que revalorice la calle y su gente”, señalan sus miembros, precisando que su propuesta, a disposición de las autoridades comunales, es integrar a una nueva fase de revalorización a las colectividades, los centros provincianos, las pequeñas y medianas empresas de la zona y los productores ribereños. “El lugar debería convertirse en un pequeño polo comercial, con participación, de alguna manera, de la mano de obra de los habitantes de la calle Nueva York”, sugieren.


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