DEPORTES

Tenis de Mesa

Reflejos viajeros

11:55hs
domingo 20 de septiembre, 2020

El sueño olímpico está en impasse a raíz del Covid, pero Horacio Cifuentes ya partió a Europa y se prepara para competir en la Liga Pro B francesa, en la que representará al Amiens

Transitar por la calle Crisólogo Larralde, pisar el edificio donde por lo general hay cerca de 2.500 personas y que no haya nadie es muy triste. Es la sensación que transmite el joven jugador de tenis de mesa Horacio Cifuentes al referirse al camino que lo llevaba al CENARD, espacio en el que entrenaba antes de la irrupción de la pandemia.

Cifuentes sólo paralizó sus prácticas durante 15 días, al decretarse el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. Para que no perdiera ritmo, la Federación mandó un robot lanza-pelotas a su casa. Esto le permitió mantener constancia y no perder estado físico ni rendimiento. En su condición de deportista de proyección olímpica viajó después a Mendoza para iniciar una nueva fase de entrenamiento junto a otros 4 deportistas.

El último domingo, el berissense partió a Portugal, en donde permanecerá hasta diciembre junto a su compañero Martín Bentancor y a su entrenador Gustavo Levisman. Este mes también comenzará a jugar para el Amiens Sports en la Liga Pro B de Francia, confiando en poder capitalizar la experiencia de enfrentar a jugadores de gran nivel en la escena europea.

Actual 74º en el ranking internacional de la disciplina y considerado el mejor jugador argentino de la actualidad, Cifuentes apuesta a sostener este gran momento hasta que el año próximo finalmente se dispute el torneo que definirá quién viajará a los Juegos Olímpicos de Tokio. El clasificatorio iba a disputarse el pasado abril en Rosario, pero como tantas otras citas, debió aplazarse.

Horacio tiene 22 años y siempre estuvo vinculado al deporte, pero se definió por el tenis de mesa en 2009, cuando pasó por uno de los dos clubes donde se practica la actividad en la ciudad de La Plata. Practicó 4 deportes de manera simultánea (fútbol, natación, padel y tenis de mesa) hasta que comenzó a representar a la Selección en las categorías sub 13, sub 15 y sub 18. En ese devenir obtuvo primeros puestos en sudamericanos sub 13, sub 14, sub 18 y sub 21 (dos veces), así como tres medallas en los Juegos Suramericanos de Cochabamba 2018. Fue también campeón iberoamericano sub 18 y campeón nacional de mayores en 2015 y 2018. En ese último año, obtuvo medalla de plata en la competencia individual en el Panamericano de Santiago de Chile y en 2019 se quedó con otra plata en el Panamericano de Lima, en este caso jugando dobles con el mendocino Gastón Alto.

La proyección internacional en un deporte al que le dedica entre 5 y 6 horas de entrenamiento diario lo llevó a transformarse en ciudadano del mundo y a pasar buena parte de los últimos dos años en Europa. Fue ése, en parte, el disparador para charlar unos minutos antes de subir al avión que lo condujo nuevamente al ‘viejo continente’.

– Por varias razones, viajar se hizo costumbre…

– Los atletas argentinos tenemos la necesidad de viajar. Este es un deporte en el que para mejorar necesitás del otro. Entonces si el otro es peor que vos, se dificulta mucho. En Europa lo que busco es mejorar la calidad de los entrenamientos y acompañarlos con una liga exigente y regular. En Portugal se entrena muy fuerte. Hay un entrenador chino y otro portugués y ellos manejan las intensidades de los entrenamientos. Yo mantengo el contacto con el entrenador argentino por los torneos.

– ¿En la Argentina las condiciones no son buenas? ¿Hay jugadores?

– El único lugar con todas las condiciones dadas para entrenar es el Cenard, muy parecido a un centro de entrenamiento como los que hay en Europa. Un gimnasio acondicionado, climatizado, piso de goma, mesas nuevas. Pero no hay sparrings, ni liga fuerte. Y para mejorar tenés que tener un entrenamiento bueno y una liga fuerte, sino no sirve. De compararnos con China estamos lejísimos. Ellos tienen una infraestructura diferente. Allá desde los diez años que los chicos hacen doble y triple turno. Tienen colegios especiales para que puedan estudiar y hacer tenis en triple turno. Yo desde los 10 hasta los 16 años entrenaba dos o tres veces por semana. Recién a los 17 arranqué con el alto rendimiento. Entonces hay todo un tiempo perdido que ya nos saca una diferencia enorme.

– Al estar tan solo ¿Se cruza por la cabeza abandonar el deporte y volver al país?

– Lo hago hace 11 años. A veces te dan ganas de tirar todo y digo ‘me quiero ir de acá’, pero bueno… son momentos. Creo que si tenés un objetivo claro, tratás de esforzarte y dejar todo, porque a la larga eso termina pagando y es lo que te da el plus en las competencias.

– En estos 11 años ¿Cambió mucho el deporte? ¿Dónde creés que está la clave del juego?

– Se está modernizando. Están haciendo cambios como el cambio de bola y eso lo hace más rápido, más físico. El deporte ya no es el mismo que hace cinco años. El entrenamiento es muy completo porque necesitas de destrezas pero también velocidad y explosión. Se necesita mucha reacción y potencia en cada uno de los golpes, saltos y fuerza. La cabeza pasa a tener un rol importantísimo. La cancha es chica, los rivales cada vez son mejores y si uno no está enfocado los golpes no entran. Si no entrenás la cabeza, todo lo demás no sirve.


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