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Setenta y cinco octubres

8:29hs
sábado 17 de octubre, 2020

En una ciudad conocida como ‘cuna’ o ‘kilómetro cero’ del Peronismo, cada 17 de Octubre invita a la evocación. El de este año, por tradición numérica, resulta especial.

Verdades y mitos se entretejen en la reconstrucción histórico-emotiva del 17 de Octubre de 1945. La voz de los historiadores se enlaza con la de los vecinos. A veces hay coincidencias, a veces se generan polémicas. Protagonistas y testigos relatan lo que recuerdan, los estudiosos analizan y buscan procesar los datos con rigor. Muchas veces, los testimonios aportan pocas precisiones. Eso sí: desbordan de emoción. Bien es sabido, al fin y al cabo, que las verdades se construyen. Cada uno tendrá la suya.

Bienvenido Coronel

Juan Domingo Perón visitó Berisso por primera vez el 2 de agosto de 1944. Su primera visita fue como Coronel. Llegó junto a otros funcionarios de la Secretaría de Trabajo y Previsión. La esquina de Londres y Trieste hizo de escenario para el encuentro con las autoridades del Sindicato Autónomo de la Industria de la Carne. Un tema fue excluyente. En la sede del gremio que encabezaba Cipriano Reyes, ubicado en Punta Arenas entre Montevideo y Lisboa, se planteó la necesidad de dar solución a la problemática habitacional.

La breve visita -duró cerca de media hora- finalizó luego de que recorrieran los terrenos de Luis Elverdin, lugar elegido para levantar un nuevo complejo que reemplazaría las casas de chapa y zinc. La despedida fue con aplausos y loas hacia el Coronel.

“Quien no llega aquí, no sabe gobernar”

Era el 10 de agosto de 1944. Se decretó el cese de actividades en las fábricas. Venía el Coronel y había que agradecerle todo lo que había hecho por los trabajadores. El acto se organizó en la esquina donde hoy funciona el Hogar Social. Eran cerca de las cuatro de la tarde y el predio estaba colmado. Una ovación se escuchó cuando el visitante subió al palco junto a la comitiva.

Perón cerró la lista de oradores. “Se ha dicho que nunca un alto funcionario nacional llegó a este lugar para conocer de cerca las necesidades obreras. Yo afirmo que quien no llega aquí es porque no sabe gobernar”, esgrimió y pidió a los presentes que confíen en la Secretaría de Trabajo y Previsión. “Ella es el garante de que el país no volverá al período que atravesó en los últimos años”, señaló, haciendo referencia a la denominada Década Infame.

La retirada fue lenta debido a la multitud presente. Habían pasado más de dos horas cuando Perón pudo irse en caravana hasta La Plata, donde encabezaría otra reunión en Plaza San Martín.

Memoria vs. Historia

Muchos testimonios, entre ellos el de Luis Jorge, dieron cuenta alguna vez de que Juan Domingo Perón volvió a Berisso para despedir a Doralio Reyes, hermano de Cipriano, quien murió en un tiroteo frente al Cine Victoria cuando se enfrentaron el Sindicato Autónomo de la Industria de la Carne y la Federación Obrera de la Industria de la Carne que lideraba el Comunismo. El historiador Claudio Panella refuta este dato. Sí confirma la presencia del líder en el acto de inhumación de los restos de Reyes en el Cementerio de La Plata, donde fue uno de los oradores.

Los días previos al 17

Juan Clidas supo describir el contexto previo a la marcha de los obreros hacia Plaza de Mayo.

Hubo una huelga de tres meses. En uno de los últimos días de la protesta, fueron al paro los colectivos. La policía se había escondido al margen de la costa del canal Génova, con los caballos acostados. Se escuchó “!A ése!” y las fuerzas del orden corrieron al grupo de ‘rebeldes’ hasta la casa de Juan.

De la murga al movimiento

El historiador Norberto Galasso, citando a Cipriano Reyes, sitúa el origen del vínculo entre el bombo y el peronismo en Berisso, remontándose a la segunda visita de Perón.

Juan Clidas formó parte de la murga Los Martilleros y fue ese bombo el que se usó no sólo para su visita, sino para llamar a los vecinos y contarle las novedades de cuando el Coronel estaba preso. Cuando celebraron la compra de los ferrocarriles, también festejó el bombo. Ese día Perón estaba enfermo y el instrumento sirvió para aclamar su presencia. El ruido hizo que no escucharan las órdenes de Pistarini, ministro de Perón, que los llamaba al silencio. Minutos después la policía se encargó de romperlos. Días después, otro militante recibió una llamada. Evita lo convocaba a Clidas. El berissense no sabía para qué. Era para pagarle los bombos rotos.

Desde Nueva York y Marsella

Cipriano Reyes, dirigente de la Carne contó que la columna que partió de esa esquina estaba integrada por más de cinco mil personas.

Antes de partir hacia la Capital, los obreros se nuclearon al grito de “Sin galera y sin bastón, los muchachos de Perón”. La columna berissense avanzó por diagonal 79 y pasó en caravana por calle 7. Las obreras del frigorífico vestían sus delantales blancos con huellas de sangre de la faena y los obreros de YPF avanzaban enfundados en sus mamelucos. Una primera escala fue la zona de Plaza San Martín, donde sin micrófono ni palco, la gente pedía a viva voz por la liberación de Perón.

“Tranquilo pibe”

Ángel Pedro Gherman es uno de los pocos protagonistas del 17 de Octubre que puede narrar con precisión de fechas y lugares lo que pasó por esos días. Fue diputado por la provincia de Buenos Aires entre 1952 y 1955, durante el segundo gobierno de Perón. Inició sus estudios en el Colegio Nacional de La Plata y, antes de obtener su título tuvo que abandonar por las condiciones de salud de su padre. Comenzó a trabajar en el frigorífico Armour, espacio que lo vinculó a los trabajadores y despertó en él una vocación política y social. Acompañado de otros jóvenes fundó la biblioteca del Club Almafuerte y antes del 17 de octubre del ‘45 erigió el Ateneo Juvenil Peronista Revolucionario. Gherman dice que cuando escuchó a  Perón en el ‘44 ‘estalló de entusiasmo’. “Grité que ése era el hombre que necesitaba el país”, expuso alguna vez. El General le tocó la cabeza y le dijo ‘tranquilo pibe’.

Paredes con memoria

Como un deja vú histórico, este martes, Beatriz ‘Teté’ Grasso, reconocida militante peronista, contó una historia que parece ficción. El vecino de adelante (ella vive en el centro de manzana), comenzó a realizar trabajos de refacción en la fachada. Cuando los trabajadores retiraron las piedras que recubrían el muro, encontraron una inscripción que no pasó inadvertida en el barrio. Con una caligrafía prolija se alcanza a leer “Perón-Quijano” y “Carlos Aloe”. Este último fue el candidato a gobernador durante el segundo gobierno de Perón. Esto permite situar la pintada en el año 1952. Según narró Luis Jorge a Grasso, en la casa de calle 165 entre 11 y 12 vivió una mujer llamada Doña María con su hijo. Jorge vivió en esa zona y describió que en toda la cuadra vivía gente que trabajaba en el frigorífico Armour. Fue en ese patio donde un puñado de vecinos, entre los que estaban Cipriano Reyes y Jorge, comenzaron las reuniones para dar impulso al Sindicato Autónomo de la Carne, espacio que no comulgaba con el comunismo de Peter.

Paradojas

Fue el historiador inglés Daniel James quien trabajó para echar luz sobre la historia de María Roldán. Doña María fue una vecina que trabajó en la industria de la carne y ocupó un papel protagónico en la organización del Partido Laborista y la movilización de octubre.

Además de repasar datos históricos de la vida de María, el historiador hace alusión a pautas socioculturales de Berisso a partir de la memoria, la subjetividad y el testimonio de la protagonista, que pone en tensión con otros discursos y documentos de la época.

María Bernabitti de Roldán fue la primera mujer elegida delegada sindical en Latinoamérica, en el ámbito del frigorífico Swift. Cuando se reunió con Perón estaba acompañada por Cipriano Reyes y otros tres delegados. Roldán le pidió que las mujeres puedan votar argumentando que votaban ‘los alcohólicos, los locos y hasta los muertos”. Perón comenzó a reírse. Doña María argumentó que durante los gobiernos conservadores votaban los muertos y explicó que debían escuchar a sus maridos, padres y hermanos diciendo que el pueblo ya había votado. “¿Y nosotras? ¿No somos pueblo nosotras, Coronel?”, inquirió. Finalizado el discurso, Perón le preguntó a Reyes si la que hablaba era doctora. Reyes no pudo contener la risa y contestó que se trataba de una obrera de la carne.

Mojón audiovisual

“Cipriano (Yo hice el 17 de octubre)” es una producción local del cineasta Marcelo Gálvez que muestra la época fundacional del peronismo, repasando el papel que desempeñó el dirigente sindical Cipriano Reyes en la búsqueda de mejoras laborales para los trabajadores de las fábricas. La película es una adaptación de la novela autobiográfica. Durante su rodaje, más de 400 vecinos se sumaron con el afán de ser partícipes de la evocación histórica. El estreno local fue en el Cine Victoria, donde uno de los hermanos de Reyes perdió la vida en el enfrentamiento armado con un grupo comunista.

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