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El destino de crías de coipo en el canal Génova renueva planteos ambientalistas

13:04hs
viernes 28 de mayo, 2021

Este viernes, la preocupación por el destino de dos pequeñas crías de coipo avistadas en la ribera del canal Génova, a la altura de la pasarela ubicada en cercanías del club Estrella, reavivó los planteos por la situación ambiental de dicho humedal urbano.

Integrantes del grupo VACHUG (Vecinos Autoconvocados Humedal Urbano Génova) señalaron que en los últimos tiempos viene siendo frecuente la aparición de coipos muertos, atacados por perros o pisados por autos. Atribuyen la situación al modo en que se efectúa la limpieza del canal, acción que según denunciaron oportunamente destruye el hábitat de la fauna y deja a los ejemplares de ésta y otras especies sin refugio y en situación de vulnerabilidad extrema.

“Además del peligro que enfrentan los coipos, las tortugas acuáticas se quedaron sin posibilidades de desovar, ya que sus territorios fueron invadidos y arrasados, y las aves despavoridas ya no eligen habitar ni visitar lo que queda de este humedal”, marcaron desde el grupo.

En un comunicado que hicieron circular en las últimas horas, aseguraron que no es complicado preservar el lugar, siempre y cuando se tome la decisión política de hacerlo.

“Muchos vecinos solicitan un parque en el humedal urbano y nosotros sabemos que ambos ecosistemas pueden convivir en perfecta armonía. Sólo habría que dejar un metro y medio de la vegetación espontánea de las orillas del canal sin cortar, juntar de manera diaria la basura de entre las plantas y del interior del agua con alguna especie de bote, colocar tachos para los residuos en distintos sectores y recolectarlos diariamente”, señalan sencillamente, manifestando que esas y otras propuestas fueron expresadas y entregadas por escrito al Intendente.

Ecosistema maltratado

El Canal Génova, recuerdan desde VACHUG, es un humedal urbano de gran importancia conectado con el delta del Río Santiago. Es patrimonio cultural e histórico de la ciudad y un ecosistema importantísimo, aunque maltratado.

Como todo humedal, explican también, presenta una flora espontánea y natural que cubre todas las orillas y actúa como corredor de biodiversidad y hábitat de su fauna asociada. Sólo que son varios los factores que atentan contra su presente y futuro.

Entre esos focos, identifican por ejemplo la conexión de desagües cloacales a los pluviales, la construcción de la compuerta a la altura del Puente Tres de Abril que cortó el flujo natural de la subida y bajada del río y qué no está automatizada y el hecho de que muchos vecinos toman a dicho ecosistema como un basural, siendo el destino de escombros, bolsas, plásticos, botellas, etc.

“A principios del 2020 la Municipalidad comenzó con una limpieza del canal y sus alrededores. La misma se lleva a cabo sin ningún plan de manejo ni personal capacitado e idóneo. Los procedimientos se basan en eliminar toda la biodiversidad, la vegetación ribereña, sus camalotes, sus aves y otros animales”, expresan.

Las consecuencias de dicho accionar, señalan desde el grupo de vecinos, fue informada desde un principio a las autoridades comunales, aunque la posibilidad de que el modo de limpiar se corrija parece atrapada de una red burocrática que van desde los cooperativistas hasta el propio jefe comunal.

“En una audiencia de septiembre del año pasado se le planteó la situación al Intendente, haciéndosele entrega de un plan de manejo de humedales urbanos elaborado por el grupo Salvemos el Monte de Berisso. Hicimos lo propio en el Concejo Deliberante y presentamos un pedido de información pública qué fue aprobado por unanimidad en noviembre. Pero todavía seguimos esperando que respondan”, afirman integrantes del grupo.

Durante los meses del verano y principios de otoño -dadas las copiosas lluvias y con el personal de cooperativas afectado a otras labores (por ejemplo en playas)- algunos sectores del humedal parecieron renacer, volviendo a avistarse vegetación espontánea en los márgenes y fauna asociada (abejorros, mariposas, tortugas, aves, lagartos y coipos). Pero desde hace semanas, afirman desde VACHUG, la situación volvió ‘a foja cero’, dada la vuelta a la acción de los cooperativistas, a quienes se imparte la orden de dejar las orillas peladas, destruyendo el hábitat de numerosas especies y alimentando una erosión que hace que el canal siga ‘ensanchándose’.

“Somos una de las ciudades más contaminadas del país y así y todo tenemos el privilegio de contar con ambientes naturales como un humedal urbano”, plantean los vecinos, insistiendo en su pedido de protección para este ecosistema.


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