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La ciudad celebra un cumpleaños especial

Siglo y medio de historia

9:01hs
jueves 24 de junio, 2021

Luis Berisso junto a su esposa y sus hijos mayores junto al arco de la balanza del Saladero San Luis en 1885.

A 150 años de la puesta en marcha del saladero San Juan, se hace difícil imaginar la fisonomía de estas tierras en aquel entonces. Se conoce, sin embargo, que en el territorio prevalecía la extensión de la llanura pampeana, abarcando bañados formados por las lluvias y el retiro de las crecidas del río, con su vegetación y fauna autóctona virgen. Sin construcciones, ni calles, con unos pocos habitantes y una zona portuaria todavía inexistente, ‘el Plata’ ya abría las puertas a un potencial desarrollo.

A medida que se iba configurando el país, la industria de los saladeros fue una actividad de exportación de suma importancia, que permitió por ejemplo concretar envíos de productos a otros países de América y a Europa. Este tipo de establecimientos se encontraba en la década de 1860 en pleno proceso de producción. De hecho, en las costas del Riachuelo funcionaban entonces unos 16 establecimientos dedicados al salado de cueros y de carne, produciendo el llamado tasajo.

El surgimiento del poblado de Berisso está relacionado directamente con acontecimientos que afectaron a la ciudad de Buenos Aires unos años antes de 1871. Domingo Faustino Sarmiento ocupaba la presidencia cuando, en 1869, el cólera azotó a la Capital y se debieron tomar medidas para detener la transmisión de la enfermedad.

La epidemia se cobró las vidas de alrededor de siete mil personas y para conformar un panorama aún más complicado, dos años más tarde, se registró una incontenible aparición de casos de fiebre amarilla.

La crisis sanitaria produjo la muerte de veinte mil capitalinos solamente entre enero y junio de 1871, por lo que se tomó la determinación de erradicar a los numerosos saladeros que funcionaban en las riberas porteñas, debido a la falta de redes de agua potable y desagües cloacales que permitieran evitar los efectos contaminantes de la actividad.

Saladeros en el desarrollo de un nuevo poblado

Bajo estas condiciones, algunos propietarios trasladaron sus centros productivos. Uno de ellos fue Juan Berisso, quien se estableció en la zona por entonces conocida como ‘la Ensenada de Barragán’.

El lugar elegido por el inmigrante italiano fue el que hoy aloja al Centro Cívico y el día que se iniciaron las actividades de armado del saladero San Juan fue el 24 de junio de 1871, fecha que años más tarde se tomó oficialmente como fundacional.

La actividad rendía importantes frutos y ante la falta de comunicación fluvial (todavía no se había construido el Puerto local), Juan Berisso hizo abrir su propio canal, que le permitía tener un acceso directo al Río de la Plata.

Al saladero San Juan le siguió la apertura del San Luis ocho años después, siendo el administrador de dichos negocios Luis Berisso, hermano de Juan, quien se estableció en la zona de los saladeros por más de 20 años junto a su familia. Sus hijos mayores, de hecho, integraron el grupo inicial de alumnos de la actual Escuela 2 “Juan B. Alberdi”, que comenzó con su dictado de clases en 1875 en una casa que perteneció al complejo saladeril.

La fisonomía del lugar comenzaba a modificarse. Aparecían las primeras barriadas y la radicación de nuevos pobladores empezaba a conformar el perfil de los arrabales de la incipiente industria.

A fines del siglo XIX, eran cerca de mil las personas que habitaban en inmediaciones de los saladeros, pero los registros del censo de 1909 marcaban que el universo de pobladores alcanzaba ya las 3.523 personas (2.553 en el ámbito ‘urbano’ y de 970 en Los Talas, donde las quintas ya significaban también una fuente de trabajo genuina).

La influencia de contingentes desorganizados arribados de países europeos ya era notoria. A ellos se le sumaban provincianos que fueron construyendo también sus viviendas, dando forma al que comenzaría a conocerse como el barrio de “Las Catorce”, por las provincias de las cuales eran originarios.

A partir de 1895, los saladeros San Juan y San Luis pasaron a ser propiedad, por terceras partes, de la Sociedad Saturnino Unzué y los herederos de Solari y Vignale, terminando así la vinculación de Juan Berisso con la industria que diera origen a la ciudad. En 1906 se llevó a cabo el remate de los emprendimientos resultando compradora la Sociedad Unzué e hijos.

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