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Un vino con varias facultades

9:49hs
domingo 22 de agosto, 2021

Concluyó el Mes del Vino de la Costa, pero academia y territorio se dan la mano en una historia que sigue escribiéndose.

Luego de su apogeo en las décadas del 30 y 40 del siglo pasado, la actividad vitivinícola fue decayendo hasta reducirse a un esquema de exclusivo consumo familiar. La reactivación llegó de la mano de políticas públicas y de la intervención de la UNLP y un abordaje interdisciplinario.

A partir de su experiencia, quienes intervienen en el territorio para trabajar junto a diferentes actores sociales remarcan el compromiso de la Universidad con “la compleja trama social” en la que se insertan. Intentan no sólo brindar su aporte a la resolución de los problemas de la región, sino contribuir también a la formación de profesionales que comprendan el mundo que los rodea y apuesten a transformarlo.

Desde hace algunos años la Universidad pública multiplicó las iniciativas y modalidades que posibilitan el diálogo con la comunidad ofreciendo propuestas de formación a futuros profesionales, proyectos de investigación y proyectos de extensión en los que subyace la noción de co-construcción de conocimiento.

De hecho, el Artículo 17 del estatuto de la Universidad Nacional de La Plata reconoce como una de las funciones primordiales de la misma  la extensión universitaria, entendida como “un proceso educativo no formal de doble vía, planificada de acuerdo a intereses y necesidades de la sociedad, cuyos propósitos deben contribuir a la solución de las más diversas problemáticas sociales, la toma de decisiones y la formación de opinión, con el objeto de generar conocimiento a través de un proceso de integración con el medio y contribuir al desarrollo social”.

Un objetivo, varias miradas

Cuando en 1999 los productores locales comenzaron poco a poco a trabajar en los viñedos, la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales inició su trabajo en el territorio, colaborando desde sus proyectos de extensión e investigación aplicada.

Uno de los indicadores más notables fue el incremento de la superficie implantada de uva Isabella -en diez años se alcanzaron unas 20 hectáreas-. Comenzaba así el proceso de revalorización del vino de la costa que generó las condiciones para otro logro; la conformación en junio de 2003 de la Cooperativa de la Costa de Berisso Ltda.

Un año después se sumaba el Estado municipal y, en forma conjunta, delineaban la Primera Fiesta del Vino de la Costa de Berisso. El encuentro popular multiplica sus visitantes año a año. Según se calculó, en 2019 fueron más de 70 mil las personas que se sumaron a la celebración.

A partir del año 2005 se incorpora la Facultad de Ciencias Exactas a través del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI) y la cátedra de Bioindustrias Alimentarias. Junto a los productores, docentes, estudiantes e investigadores crean un equipo de trabajo interdisciplinario que permitió mejorar aspectos de los vinos y fermentados de ciruela a través de diferentes proyectos de extensión, tesis y tesinas.

A estas experiencias educativas se suma el Programa Agrovalor que creó unidades productivas de innovación agropecuaria y agregado de valor en las Universidades Nacionales y de bebidas alcohólicas elaboradas mediante la fermentación de frutas.

En el 2009 se inaugura la bodega colectiva que tiene una capacidad de 50.000 mil litros. Fue construida con aportes de programas estatales y la Cooperación Española (AECID).

Según los registros de la Cooperativa, en 2013, los volúmenes de producción ascendieron aproximadamente a 77.000 kg. El 63% se vinificó y el 37% se vendió en fresco. Esta posibilidad que brinda la uva Isabella, en su doble carácter de vinificable y de venta para uva de mesa, permite flexibilizar la estrategia de los productores ante cambios en el contexto socio-económico.

Este resurgir de la producción se vio acompañado por el reconocimiento que ese mismo año otorgó el Instituto Nacional de Vitivinicultura, que mediante la Resolución 23/13 reconoció al Vino de la Costa de Berisso como vino regional al considerarlo como un “producto regional típico, con identidad propia”. Lo destacaba además como una “alternativa de desarrollo para la población local generadora de fuentes de trabajo”, logro que enorgulleció a viñateros, municipio y universidad.

Cabe destacar que varios estudiantes y egresados de Exactas siguen participando en actividades relacionados con Berisso, como la Fiesta del Vino de la Costa o la realización de análisis en la bodega.

Construir a partir del diálogo

La Cooperativa de la Costa se constituye como centro de práctica  de la Facultad de Trabajo Social hacia el año 2011. De esa aproximación surge un relevamiento inicial sobre el estado de situación de la cooperativa como forma de organización. Ese diagnóstico exponía la necesidad de repensarse y definir algunas estrategias.

El vínculo de la Facultad con la Cooperativa se fue construyendo a partir del diálogo en diferentes espacios de co-gestión como la Mesa de Desarrollo Local o de autogestión como el Mercado de la Ribera.

Representantes de la Facultad consignan que en 2018, ante lo que definen como el retroceso en políticas públicas vinculadas a la Agricultura Familiar y un contexto desfavorable para el sector, se replantea una propuesta centrada alrededor de una estrategia de desarrollo con identidad local.

Entonces comienza el trabajo de acompañamiento a la Fiesta del Vino de la Costa, el diseño de estrategias de comercialización y divulgación de la producción local y las acciones para gestionar el proceso de recuperación del reconocimiento formal de la organización.

“Trabajar de manera intersectorial implica reconocer y respetar las diferentes temporalidades de los procesos que se cruzan, favoreciendo el compromiso colectivo en el abordaje de los problemas concretos”, definen, a la vez que sostienen que el vino de la costa como producto identitario “permitió trascender la concepción disciplinar que impide a menudo aprehender la complejidad de la realidad social”.

En los proyectos con los que se compromete, la Facultad de Trabajo Social busca atender distintas demandas sociales, especialmente las que expresan grupos sociales que encuentran obstáculos para imponerlas.

La misión es la de promover la producción de conocimiento en los espacios y organizaciones populares, partiendo de reconocer la dimensión cultural y su expresión identitaria, así como los entrecruzamientos de biografía y vida cotidiana de diferentes actores. Se busca así una construcción colaborativa de la que participen en pie de igualdad actores universitarios y otros actores ligados al territorio, promoviendo el diálogo y reconociendo los diferentes saberes al servicio de objetivos socialmente valiosos con los problemas de los sectores mas postergados.


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