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Allá es acá

Ucrania: bombas lejanas que duelen cerca

9:45hs
jueves 10 de marzo, 2022

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Yana Novoslova en la Dirección Nacional de Migraciones.

Las cosas en Ucrania pintan feas. A la distancia, intentan aquí estar en constante diálogo, atentos al minuto a minuto que marca la guerra. Las nuevas tecnologías permiten una comunicación algo más fluida que hace algunos años, cuando llegaron sus abuelos. Saben que si la respuesta tarda, o no llega, puede ser porque los interlocutores se refugiaron en los sótanos de sus casas, donde la señal es insuficiente: es la hipótesis más alentadora frente a un escenario de muerte. Ucranianos emigrados, refugiados, descendientes, sienten el dolor en el alma. Están acá, pero están allá.

Yana Novoslova llegó a Buenos Aires junto a sus dos hijos de 5 y 9 años a principios de noviembre, cuando se palpitaba el conflicto. Acá vive junto a su madre. En tierra ucrania quedaron su ex-marido, su padre y su abuelo. Según detalla, su abuela y su padre habitan una casa en Mykolaiv, puerta a Odessa, a escasos metros del tren y el aeropuerto militar. La noche del bombardeo, sentados en el sótano, esperaron que pase el ataque que dejó rastros de destrucción, heridos y víctimas. Ese día, el alcalde de la localidad denunció que los rusos habían intentado tomar el aeropuerto y las tropas ucranianas respondieron con misiles antitanques.

Los amigos y el ex-esposo de Yana viven en Kiev. Él decidió inscribirse para la defensa territorial, mientras sus amigos enviaron a esposas e hijos a otras partes de Europa. “A veces me llaman por la noche y lloran de miedo, estrés y la sensación de que esto nunca terminará y nunca volverán a ver a su familia”, relata la joven.

La madre de uno de sus amigos vive en Mariúpol. Hace más de 6 días no se conectan. “El alcalde de la ciudad dice que los rusos destruyeron todas las estaciones eléctricas, el suministro de agua y las torres móviles de la ciudad. Si la gente trata de salir a buscar comida, les disparan. No les dan un corredor para transformarse en refugiados. Había 50 buses escondidos para la evacuación y fueron baleados; quedaron sólo 20” detalla.

Sus hijos se contactan diariamente con familiares en Ucrania y lloran cuando escuchan sus voces. Quieren saber si su papá vive; temen que se transforme en otro caído durante el conflicto. Yana procura no mostrar lágrimas. “Ellos no entienden. Preguntan por qué tenemos amigos rusos y son buenos y por qué los rusos quieren matar a su padre y destruir nuestra casa. No se qué contestarles”, confiesa. “Nunca había enfrentado tanto pánico. Los psicólogos dicen que esto es normal, pero me da miedo. Todos creemos en la victoria de Ucrania, pero da miedo que nuestros hombres mueran”, añade, sin saber a ciencia cierta cuántos militares y civiles murieron hasta ahora.

“Estamos con Ucrania”

Foto: Noticias Argentinas (Marcelo Capece)

Fue el lema que eligieron las organizaciones que nuclean en el país a ucranianos y descendientes para la marcha que protagonizaron el pasado domingo. Enarbolando banderas argentinas y ucranias representantes de la comunidad llegaron hasta el Obelisco donde se montó un escenario que tuvo como oradores a Pedro Lylyk, titular de la Representación Central Ucrania en Argentina y a Jorge Danylyszyn, de la Asociación Ucrania Prosvita.

Según se estima, actualmente hay en Argentina unos 300 mil descendientes de ucranianos, la mayoría radicados en Misiones, Chaco y Corrientes y en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Obviamente, también Berisso es uno de los lugares en los que la comunidad es importante. Hubo cuatro grandes olas migratorias: la primera fue en 1897, la segunda y tercera tras la Primera y Segunda Guerra Mundial, y la cuarta se registró en los años ‘90.

Foto: Noticias Argentinas (Marcelo Capece)

La marcha fue la segunda expresión masiva pidiendo por la paz. La primera fue frente a la embajada rusa en CABA. Allí, más de mil personas pidieron el retiro incondicional de las tropas que responden a Putin, portando banderas, vistiendo trajes tradicionales y con pancartas alusivas, escritas en español, ucraniano e inglés con leyendas como “Alto a la guerra” o “Putin, retirá tus manos de Ucrania”.

Por otra parte, la Catedral Greco-Católica Ucraniana “Santa María del Patrocinio” fue sede de una Misa para rezar por la Paz en Ucrania y por los héroes caídos en la guerra.

Ayuda humanitaria

De lunes a viernes entre las 15:30 y las 19:00, la sede de la filial Berisso de la Asociación Ucrania de Cultura Prosvita, ubicada en Montevideo 1088 (frente a ‘La Bajadita’) funciona como centro de recepción de donaciones para los habitantes de Ucrania afectados por los hechos bélicos. Se necesita, entre muchos otros elementos, mantas y frazadas, ropa térmica de todos los talles (camisetas, remeras manga larga, buzos, camperas, guantes, gorros, bufandas), agua potable, vajilla descartable, elementos de primeros auxilios (vendas, cintas adhesivas, algodón, apósitos, tela adhesiva, guantes estériles, gasas vaselinadas), linternas, pilas y velas.

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