CULTURA

El libro, un amigo y la amistad

8:14hs
sábado 22 de octubre, 2022

Por Juan F. Klimaitis klimaitisjf@yahoo.com.ar

Vamos perdiendo los recuerdos. El antaño se aleja con rapidez. El presente es incierto. El futuro no se vislumbra ante una densa bruma social. Pero como dijo algún viejo pensador, “alguien siempre salvará a la humanidad a través de su pasado”. Pocos días atrás, me sorprendió la aparición de un libro-documento, titulado “Carlos Adam, el amigo”, traído de la mano de Ana Semenas con la coautoría de Susana Irene Astellanos. Lo adopté para sí y con la parsimonia de quien ama las páginas escritas, entre mis dedos lo dejé deslizar con la delicadeza que exige la emoción, el olor a tinta fresca, un gentil diseño. Leí, una a una, sus carillas cargadas de una mirada profunda, exigente. Observé fotografías de otra edad, una realidad obstinada que suele permanecer, ocasionalmente, más allá de la intransigente pérdida hacia el amarillo-ocráceo de su huída a la pasividad de la niebla.

Me dejé llevar por sus líneas y supe, entonces, que sus autoras habían rescatado un trozo inmenso de recuerdos, constreñidos en algún instante al olvido irreparable de los años. Fue así que extrajeron de un “arcón” postergado en las sombras, una brillante luminosidad de la historia incógnita de Berisso. Un legado otorgado por un hombre a una familia, a un grupo de seres que conformaron con él, un vínculo tan estrecho, que la memoria se hizo presente con inéditas joyas literarias y testimonios de un valor intelectual incalculable. Pero aún, fue mucho más que todo ello. Se actualizó la virtud de la amistad en su máxima expresión, con toda la calidez del calor hogareño, la cena con alimentos de la Europa emigrante, la charla amena y el arrebato cordial de la despedida, para volverse a encontrar en la fidelidad fraterna de otra nueva jornada.

Un libro formidable, donde Ana y Susana, derramaron sobre la mesa, la tradición de los afectos entre ese hombre, Carlos Adam, y una pléyade de escritores argentinos y extranjeros, con los cuales conformó una sociedad férrea, comunicativa, fervorosa en sentimientos y magnífica en su contenido erudito. Sin olvidar siquiera un momento, la indisoluble voluntad de integración con la familia de Ana Semenas, la heredera por voluntad de Carlos, de infinidad de textos, cartas e imágenes fotográficas, efectuadas entre él y Victoria Ocampo, Ezequiel Martínez Estrada, Fryda Schultz de Mantovani y muchos otros importantes escritores de nuestro entorno nacional y extranjero.

De tal manera, con dicho material, conformaron un libro que se deja atrapar desde su inicio, en la trama sutil de los hechos cotidianos o recónditos de aquel Profesor en Letras, que vivió humildemente, casi silente, en la calle Atenas de nuestro pueblo. Surgen así, a lo largo de sus 156 páginas, editadas por Grafikar, cantidad de reproducciones de puño y letra en misivas entre Carlos Adam y Victoria Ocampo. O entre él y la familia Cagliardi-Semenas, desde distintos países europeos donde recaló, en particular Hungría, dado que era directo descendiente por sus progenitores de esta nación. Puede observarse, entonces, la más pura familiaridad entre nuestro hombre y Ana, en ese ir y venir de intercambios postales continuas.

Es un libro dinámico, que casi no da respiro al lector, con las emociones contenidas en el pasaje de hoja en hoja, de un material histórico para el horizonte ilustrativo de Berisso. Pues, debemos reconocer que hay figuras, personajes y hechos desconocidos por la mayoría de nuestra gente y que hoy, Ana y Susana, han “desempolvado” con claridad ecuménica, un tramo de innegable esfuerzo, al descubrir la identidad de un literato de la talla de Carlos Adam, autor de varios artículos y textos de singular importancia, como ser la bio-bibliografía de Ezequiel Martínez Estrada y la de Victoria Ocampo. Sus propios poemas reflejan la esencia inmutable de una querible capacidad. Así, podemos ver el dedicado a esta última, en el pilar erigido en el Centro Cívico, frente a casa de cultura, hecha con la técnica cerámica de Buyi Presas. Y muchas otras poesías, que reflejan su cualidad de alma noble y exigente, pero al mismo tiempo, de un cariño enternecedor por cuantos lo rodeaban y se poblaban de su ser y palabras. Más allá de los gestos histriónicos con que solía amenizar sus reuniones con su gente querida, pues su carácter de investigador bibliográfico-filosófico, no le impedía reírse de sí mismo y así compartir la alegría por la vida.

Una obra de insustituible valor para el público interesado en conocer e indagar, en los vericuetos de una ciudad ribereña, a través de la mirada retrospectiva de Ana Semenas, depositaria de un tesoro que por fin pudo dar a luz, tras décadas de espera hasta llegar a este momento oportuno, exacto en tiempo, distancia y espacio. Sin olvidar la compañía de su co-editora, Susana Astellanos, de enorme ayuda en el tráfago que representó poner en orden sobre una mesa, semejante conjunto de elementos textuales, epístolas y fotografías puestas al servicio, sin medir la intensidad del tiempo, a cargo de Carlos Adam para futuras generaciones de interesados en la cultura universal.

El lujoso diseño editorial corresponde a Luciano Cagliardi, nieto de Anita, quien logró hacer el trabajo desde el interior de Alemania, sin conocer personalmente al homenajeado, pero adentrándose para ello en su mismo espíritu y acción.

Así, el recuerdo llega a nosotros a través de un libro que tiene lucidez intrínseca, acaso un homenaje que, por cierto, será perdurable. Honor será el poseerlo…


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