
El tema volvió a quedar en foco a partir de la Audiencia Pública que se llevó adelante el 9 de enero convocada por ABSA para aplicar un nuevo esquema tarifario que propone una suba del 40 por ciento los servicios domiciliarios, además de un plan de inversión que incluye entre otros aspectos la realización de nuevas redes cloacales y obras de tratamiento de efluentes. Para los berissenses no resultan novedosos los efectos que genera en la costa el vertido de desechos cloacales sin un correcto tratamiento.
De la audiencia, que tuvo lugar en sede del Ministerio provincial de infraestructura y Servicios Públicos, participaron el subsecretario de Recursos Hídricos, Néstor Álvarez, el presidente de ABSA, Hugo Obed y Maximiliano Lanzetta como miembro del directorio de la Autoridad del Agua (ADA). Entre los expositores estuvieron el secretario de Servicios Públicos de la Defensoría del Pueblo Provincial, Gastón Arias; la Defensora Ciudadana La Plata, Luciana Bártoli; Hugo Garófalo de la ONG “Nuevo Ambiente” y Gerardo Leotta, berissense que se desempeña como investigador en el CONICET.
A partir del encuentro, volvió a escena un informe elaborado y presentado por el CONICET en 2021, que advierte sobre los altos grados de contaminación y de riesgo sanitario de las aguas del Río de la Plata en puntos específicos de la costa de Berisso.
El trabajo hace eje en las descargas cloacales sin tratar que se vierten desde años sobre la costa local y en las consecuencias ambientales, planteando el estado de riesgo que enfrenta la población.
En la memoria del trabajo se alude al conducto que sigue el trazado de la avenida Río de la Plata (Avenida 66 o Juan Perón), hasta la costa. Se advierte que ese conducto originalmente se internaba unos 600 metros en el río volcando los efluentes sin tratamiento.

Con el paso de los años se sumaron al mismo sistema los desagües cloacales de Berisso y Ensenada agravando las consecuencias. El importante crecimiento poblacional de los tres distritos incrementaron de manera sustancial los metros cúbicos de materia volcada sin tratamiento.
El complicado panorama se acentuó más con la rotura por el paso de los años y la acción de las aguas del emisario que ingresaba al río, el cual desde hace mucho tiempo descarga directamente sobre las orillas de la costa.
Alto grado de contaminación
El estudio del CONICET expone que de acuerdo a las normativas vigentes se establece un máximo de 2.000 bacterias coliformes fecales por cada 100 mililitros de efluente. En el caso del vertido de líquidos cloacales en Berisso se registraron valores promedio de 7.100.000, mientras que en el canal aliviador se detectaron 640.000.
El investigador del CONICET Gerardo Leotta considera que a la luz de esos y otros datos, tanto en la zona en la que descarga el conducto sobre la playa de calle 66 como en los balnearios de Palo Blanco y Bagliardi debería estar prohibido el ingreso al público.
“En esos lugares no habría que permitir el ingreso de la gente a bañarse. Inevitablemente cuando uno ingresa al río, de manera involuntaria tragar algo de agua y la posibilidad de enfermarse es alta. Así se puede sufrir una diarrea o vómitos que en 24 o 48 horas pasan, o un síndrome urémico hemolítico que puede costar una vida. Tal vez alguien se enferma y no sepa que fue por esta agua ingerida. Ni hablar de la cantidad de parásitos que se descargan por día, tal cual lo marca un estudio que hicimos desde la Facultad de Veterinaria”, indica.

El berissense basa su postura en los datos crudos del informe que expuso aspectos como la contaminación biológica en aguas y arenas de las playas que funciona como reservorio de microorganismos. Además de esto se alertó por la presencia de numerosos agentes patógenos como bacterias, virus y parásitos como Giardia, Cryptosporidium, Salmonella, Shigella, Escherichia coli patogénica y norovirus, muchos de los cuales tienen dosis infectivas extremadamente bajas.
“El Municipio financió algunos análisis con un laboratorio acreditado y se tomaron muestras en ‘las Tres Bocas’, en arroyos y en la desembocadura del caño de calle 66 en el que está el grueso del problema, que tiene una pluma de tres kilómetros dentro del río. Así se demostró entre otras cosas que también están altamente contaminadas las playas de Palo Blanco y Bagliardi”, explica.
“Los principales damnificados somos los berissenses. Según datos del Municipio, por mes concurren a las playas locales unas 100 mil personas. En este caso afecta a la salud de vecinos de otras localidades que se acercan y se contagian aquí, pero los síntomas de su enfermedad los presentan en sus ciudades, lo que hace que no sé sepa que el origen pudo haber sido el agua de estas costas”, afirma además el investigador.
Corto, mediano y largo plazo
Tras subrayar que el panorama sin dudas empeoró debido a que la investigación data de 2021, Leotta dio detalles del estudio referidos a las medidas que sería necesario adoptar para revertir el cuadro, tanto a corto como a mediano y largo plazo.
“La medida de corto plazo sería bloquear las playas de Palo Blanco y Bagliardi, a las cuales no debería ingresar nadie al igual que en el acceso a la desembocadura del canal de calle 66. Una medida de medio término sería la de construir un nuevo caño emisario que se internara por lo menos unos cinco kilómetros en el río, que tiene un gran poder depurador. El de CABA por ejemplo está a unos once kilómetros. A largo plazo, se debería contar con una eficiente planta de tratamiento de efluentes”, enumeró.
Con respecto al funcionamiento de la planta de ABSA emplazada en proximidades de calle 66, el investigador aclaró que su función es la de dar un ‘pre-tratamiento’ a los líquidos. “En ese lugar lo que se hace es un filtrado. De lo que dicen las actas de una denuncia inicial radicada en el Juzgado 2 de Berisso, de los 13.000 metros cúbicos de líquidos cloacales que vienen desde La Plata ingresan unos 5.000, que luego se mezclan con el resto del crudo y van hacia la playa. A eso se le agregan efluentes que vienen de Ensenada y particularmente de Berisso. Además y para dimensionar el problema, se debe pensar que los desechos de hospitales de la región van ahí sin tratamiento. Muchas enfermedades salen de ahí”, alerta el investigador.
En el transcurso de la Asamblea, las autoridades plantearon la posibilidad de ejecutar un proyecto integral que tiene un costo aproximado a los 250 millones de dólares. “Para esto anunciaron que habría un financiamiento por medio del Banco Mundial, sobre un proyecto que se hizo con fondos del BID, que según dicen, no cuenta por el momento con aprobación del gobierno nacional. Con respecto a eso expuse que hay otras opciones más económicas que también podrían dar resultado y con menos costos de mantenimiento. Hay por ejemplo un proyecto generado desde la Facultad de Ingeniería cuyo costo estimado es de unos 25 millones de dólares”, expone finalmente Leotta.
Denuncia inicial
De acuerdo a lo apuntado por el integrante del CONICET, en días de la gestión de Jorge Nedela en la comuna y de María Eugenia Vidal en la provincia, el hoy intendente Fabián Cagliardi, ya en campaña, presentó una solicitud de estudio del tema ante la Red de Seguridad Alimentaria del CONICET. “Esto estimuló una demanda a nivel provincial y local que se asentó en el Juzgado local de Faltas N°2. Hicimos el informe y mientras tanto pasaron las elecciones y asumieron Cagliardi y Kicillof, pero con el cambio de color político en ambos niveles se frenó todo procedimiento legal”, apunta.