Lunes 23 de febrero de 2026

Por Julio Milat (*)

Mes de los Humedales. Laguna o cantera
Laguna o cantera

Empecemos por el principio. Desde hace unos 6000 a 8000 años toda esta superficie berissense era agua. El Mar Querandinense se desplegaba por una gran superficie del territorio bonaerense.

Luego, por diferentes movimientos de suelos y estratos, el Mar se retiró, dejando tras de sí una gran capa clara de caracoles de diferentes tamaños.

Estos cordones de conchilla se ubicarían paralelos a la costa desde aquí hasta casi Mar del Plata.

El espacio líquido vacante fue ocupado por otro Mar, el Mar Dulce como llamó Solís al Río de la Plata, alimentado en su parte norte por el caudaloso Río Paraná y en menor escala por el Río Uruguay.

Mes de los Humedales. Ranitas de Zarzal
Ranitas de Zarzal

Los nuevos suelos formados por aquellos sedimentos marinos dieron paso a una llanura de pastizales y Talares, creciendo casi exclusivamente sobre los cordones conchiles.

Llegaron los Saladeros, se fundó La Plata, se inauguró el Puerto y la necesidad de consolidar nuevos caminos para el avance de la civilización por estos lares. Así comenzó la industria de la conchilla.

A finales del siglo XIX se inauguraba el Tranway a vapor del Puerto La Plata a Los Talas, con el fin de traer la conchilla extraída de las canteras de Los Talas hacia el Puerto.

Mes de los Humedales. Huevos de Caracol Manzana
Huevos de Caracol Manzana

Por diversas legislaciones se dispuso el cese de la explotación de canteras cercanas a la Avenida Montevideo o Ruta 15.

Y esos enormes pozos comenzaron a llenarse de agua, algunos por las napas y otros por su conexión por el Río.

Hoy se disponen en largo rosario, algunas de mayor tamaño que otras, pero todas convertidas en centros de agua dulce y biodiversidad.

La mayoría rodeada de Juncales, Espadañas y Cortaderas, con un espejo de agua libre, tamizado de plantas acuáticas flotantes como lentejas y Repollitos de agua.

Mes de los Humedales. Caracolero con su presa.
Caracolero con su presa.

Por debajo de la superficie del agua reinan los peces: Madrecitas, Palometas, Mojarras y Tarariras. El Caracol Manzana puebla los fondos y semi enterradas en el barro mezclado con conchilla, la almeja de agua dulce del género Anodontites sp., de hermosas valvas nacaradas.

Cadenas de insectos acuáticos, Camarones de aguas dulces y larvas de Libélulas completan el escenario.

Toda esta diversidad sirve de alimento a gran parte de las aves acuáticas. Los Martín Pescador prueban suerte desde una rama sobre el agua.

Los Biguaes se sumergen para perseguir peces.

Las Garzas vadean las orillas, para esto sus largas patas, y con certeros picotazos procuran su alimento.

Los Patos filtran el agua con sus picos para retener su alimento, cuchareando la superficie.

Los Caracoleros y los Carau se dedican a los caracoles.

El Junquero, pequeño y exclusivo habitante del juncal, recorre las bases de los tallos buscando insectos mientras emite su inconfundible repiqueteo.

Mes de los Humedales. Plantas flotantes, lentejas y repollitos de agua
Plantas flotantes, lentejas y repollitos de agua

Los Benteveos arremeten con cortas zambullidas para atrapar pequeños peces y renacuajos.

A este elenco se suman las tortugas acuáticas, asoleándose en las horas de más calor sobre algún tronco. Los Coipos se acicalan sobre alguna plataforma después de comer plantas acuáticas. Y cada vez con mayor frecuencia comienzan a aparecer los Carpinchos en su expansión por los ambientes acuáticos de Buenos Aires.

Llega el atardecer a las canteras y con él las vocalizaciones de varias especies de ranas, los machos con grandes sacos vocales procuran la cercanía de las hembras.

Cada día se suceden infinitas relaciones biológicas en estos espacios, todo permitido por la presencia vital del agua.

En varias oportunidades en los últimos años, cuando los bañados cercanos sufren grandes secas, estas canteras son apreciados recursos alimenticios para especies no tan comunes de observar, como los Cisnes de cuello negro o las gigantes Cigüeñas.

De esta forma, un antiquísimo recurso fósil de miles de años como la conchilla sigue moldeando los tiempos actuales de la vida en otras aguas.

Pensar en estas lagunas como un valorado tesoro de biodiversidad y no como lugares a rellenar con escombros, tosca o basura.

Comprender su funcionamiento ilumina las decisiones y permite preservar ambientes acuáticos fundamentales para la vida en la región.

(*) El autor es el actual responsable del Espacio de Educación Ambiental y Patrimonio Natural que depende de la Dirección municipal de Cultura.