
Por disposición del Juzgado de Faltas N°2, la Municipalidad procedió el pasado jueves 19 a efectivizar la clausura del Jardín Maternal “Mis Manitos”, ubicado en calle 28 entre Avenida Montevideo y 173. La disposición se adoptó tras evaluar una serie de graves denuncias presentadas por madres de pequeños que concurrían al establecimiento, quienes señalaron fallas edilicias y falta de garantías en cuanto a seguridad.
La directora comunal de Control Urbano, Ana Paula Ingeniero, mencionó que un aspecto de la denuncia hace a la habilitación comercial, por cuestiones que no se estaban cumpliendo, mientras que otros están en terreno de lo penal.
“El Juzgado de Faltas N°2 fue el que intervino en la clausura la pasada semana y constatamos que no hay actividad comercial en la actualidad”, afirmó Ingeniero esta semana, indicando que hasta que el Juzgado no levante la medida el establecimiento no podrá reabrir para recibir chicos.
La funcionaria aclaró que el lugar contaba con habilitación, pero que surgieron otras cuestiones que promovieron la acción de clausura. “Intervenimos para constatar situaciones que manifestaron los padres, que tenían que ver por ejemplo con falta de seguros y de emergencias médicas, Cuando nos hicimos presentes en el lugar esas cuestiones estaban vigentes, pero observamos otras cuestiones que tienen que ver con lo edilicio y de seguridad que no estaban aptas para que los niños estuvieran ahí”, afirmó.
Más allá de la medida adoptada, familiares de algunos de los chicos que asistieron en los últimos tiempos encienden una luz de alerta: advierten que sobre el portón de ingreso no hay una faja de clausura y que, en forma clandestina, el servicio sigue prestándose.
Planteos familiares
Madres de niños y niñas que concurrieron en los últimos tiempos al jardín maternal habían planteado formalmente al Intendente que instruyera a quién corresponda a tomar cartas en el asunto, aseverando que en el lugar existían ‘malos tratos’ y que no se contaba con la habilitación pertinente.
En una nota fechada el 27 de febrero se expuso que días antes una bebé de cinco meses y diez días sufrió un accidente en horas de la mañana y que la directora del establecimiento informó a la madre por vía telefónica que había llamado a una ambulancia, la cual nunca llegó. Dado el cuadro, la madre llevó por sus propios medios a la bebé a la Clínica de La Ribera de Ensenada, en donde quedó internada en observación.
En su relato, la mujer describió que un día después se reunió con la directora solicitándole documentación de la cobertura médica, seguro y habilitación del establecimiento, frente a lo que se le presentó sólo una póliza de seguro vencida, por lo que decidió que su hija no volviera al establecimiento.
Con fecha 9 de marzo ingresó por mesa de entradas del Municipio una segunda nota en la que se plantearon otros inconvenientes relacionados con la actividad del jardín maternal. En este caso se advirtió que el establecimiento no estaría autorizado para el cuidado de infantes y que contaría sólo con habilitación ‘comercial’, cuestionando la falta en el staff de algún integrante que tuviera título docente.
“No me entregaron facturas de ninguno de los seis meses en los que mi hijo concurrió. Me enteré que le mojaban la cabeza, le tiraban agua dentro de la boca poniendo su cabeza debajo de una canilla, sacudiéndolo para que parara de llorar. Esto según el relato de otro niño”, expuso la madre que presentó su caso en el escrito, añadiendo que los efectos de esos tratos alteraron el comportamiento habitual del niño en su hogar.
“Lo discriminaban por no caminar, lo dejaban a un lado en sala de bebés. No me contestaban los mensajes cuando preguntaba cómo estaba o por los golpes que tenía luego de la salida. Les preguntaba por qué había cambiado sus actitudes después de un mes y medio de concurrir. Salió golpeado en cinco ocasiones y nunca supieron explicar lo que había ocurrido”, afirmó la madre, indicando que la directora del jardín respondió a esos planteos manifestando que no eran preocupaciones fundadas y que los hechos descritos no sucedían en horario de jardín.
En las notas elevadas a las autoridades comunales, se recordó también que el lugar estuvo clausurado en 2025, sin que nunca se dieran explicaciones en torno a las razones.
Una de las mujeres que formularon los planteos reveló que hace varios años tuvo acceso por un tiempo limitado al funcionamiento del lugar, lo que le permitió observar diversas situaciones que enumeró en la nota: llanto prolongado de los bebes sin recibir atención; aislamiento de algunos en una sala separada y sin acompañamiento de personal; expresiones verbales descalificantes y ofensivas hacia los niños y falta de condiciones adecuadas en el espacio físico para el cuidado infantil.