Domingo 03 de mayo de 2026
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La actividad económica argentina atraviesa un escenario de estancamiento que, lejos de ser uniforme, expone una marcada fragmentación entre sectores. El mapa productivo actual muestra pocos rubros en expansión y una mayoría en retroceso, configurando un esquema de crecimiento desigual que impacta de lleno en el empleo y el mercado interno.

En los últimos dos años apenas 19 de los 55 sectores productivos lograron crecer, mientras que 36 registraron caídas. Entre los “ganadores” se destacan actividades vinculadas a la intermediación financiera, la agroindustria, la energía, la economía del conocimiento y los servicios públicos. En contraposición, la mayor parte de los sectores en retroceso pertenecen a la producción de bienes, especialmente aquellos que compiten directamente con productos importados.

De los 36 sectores que sufrieron caídas, 20 forman parte de este grupo “transable”, es decir expuesto a la competencia externa. En ese universo, solo seis lograron expandirse, mayormente ligados al complejo agroindustrial y energético, lo que evidencia una creciente concentración del crecimiento en actividades orientadas a la exportación.

Una recuperación que perdió impulso

El actual estancamiento es el resultado de una trayectoria económica reciente marcada por fuertes oscilaciones. Tras una profunda contracción al inicio de la gestión de Javier Milei, la economía experimentó una rápida recuperación. Sin embargo, a partir del segundo trimestre de 2025, ese rebote perdió dinamismo y la actividad se estabilizó en niveles similares a los previos al cambio de gobierno. Este freno en la recuperación coincide con un fenómeno que gana protagonismo: el avance de las importaciones sobre la producción local.

Importaciones en alza y pérdida del mercado interno

El cruce entre datos de producción nacional y comercio exterior revela una tendencia preocupante para la industria local. En 16 de los 20 sectores transables que redujeron su producción, la participación de bienes importados en el mercado interno creció entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025.

En 14 de esos casos se registró el escenario más adverso: caída de la producción local combinada con un fuerte aumento de las importaciones. En los dos restantes, si bien las compras externas también descendieron, lo hicieron en menor medida que la producción doméstica, lo que igualmente implicó una pérdida de participación para la industria nacional.

Algunos ejemplos ilustran con claridad esta dinámica. En la industria de la indumentaria, la participación de importaciones en la oferta total pasó del 13% al 23%, con un incremento del 184% en las cantidades importadas. En los sectores de muebles y juguetes, el share importado creció del 33% al 41%, mientras que en el segmento de autos y camiones escaló del 51% al 65%, con un aumento cercano al 80% en las importaciones en apenas dos años.

En cuanto al origen de estos productos, China aparece como el principal país que ganó terreno en el mercado argentino, incrementando su participación en cuatro puntos porcentuales entre 2023 y 2025. Su avance es especialmente notorio en industrias como la editorial e imprenta, herramientas, plásticos, neumáticos, vidrio, cerámica, muebles y juguetes.

Empleo en caída

Dado dicho panorama, es imposible no concluir que los parámetros de actividad económica repercuten en el mercado laboral. El sector asalariado formal privado perdió 88.848 puestos de trabajo en el último año. En diciembre de 2024 había 6.285.719 trabajadores registrados en empresas, cifra que descendió a 6.196.871 en diciembre de 2025. La tendencia negativa no muestra señales de reversión. Solo entre noviembre y diciembre de 2025 se destruyeron 12.399 empleos y se acumulan siete meses consecutivos sin generación de puestos de trabajo.

De catorce de los principales sectores económicos, diez registraron caídas en el nivel de empleo. El peor desempeño en términos porcentuales se dio en explotación de minas y canteras, con una baja del 8,6% y la pérdida de 8.071 puestos, un dato llamativo considerando que la minería fue uno de los rubros más dinámicos del año, impulsado por el crecimiento del litio y otros minerales.

También se destaca la caída en intermediación financiera, que pese a haber crecido un 24,5% en términos de actividad durante 2025, redujo su plantilla en 4.307 trabajadores (-2,8%), evidenciando en este caso una desconexión entre crecimiento económico y generación de empleo.

Entre los pocos sectores que mostraron mejoras, la pesca encabezó el ranking con un incremento del 5,7% y la creación de 811 puestos de trabajo, aunque su impacto en el total sigue siendo limitado.

Empleo público e independiente

La contracción del empleo no se limita al sector privado. En el ámbito estatal, se registró una reducción de 18.652 trabajadores en el último año, pasando de 3.446.932 empleados públicos en diciembre de 2024 a 3.428.280 en igual mes de 2025. Por su parte, los trabajadores independientes también mostraron una tendencia negativa, aunque más moderada. La cantidad de autónomos se redujo levemente (-0,5%), mientras que el monotributo social cayó un 2,4%, pasando de 259.193 a 253.014 inscriptos.

Este último descenso está vinculado a cambios en las condiciones del régimen. El proceso de reempadronamiento impulsado por el Ministerio de Capital Humano y la decisión de que los beneficiarios comiencen a pagar parte de los aportes a la obra social generaron un desincentivo que derivó en la salida de trabajadores del sistema.

Crecimiento concentrado

En lo que va de 2026, los sectores con mejor desempeño siguen siendo aquellos ligados a la exportación y a economías regionales, como la minería, el agro y el petróleo, que exhiben tasas de crecimiento elevadas. Sin embargo, este dinamismo no alcanza para compensar la debilidad del resto del entramado productivo ni para revertir la caída del empleo.