
Según informes oficiales y el propio testimonio de actores centrales de las cadenas del comercio minorista, el consumo en la República Argentina se encuentra en niveles sumamente bajos.
Conforme a datos del INDEC, en marzo de 2026, el Ãndice de ventas totales a precios constantes arrojó una caÃda de 5,1% respecto a igual mes de 2025 y el acumulado entre enero y marzo de 2026 presentó una disminución de 3,1% respecto a igual perÃodo de 2025.
Otras mediciones marcan que el consumo en Argentina acumuló una caÃda del 1,5% en el primer cuatrimestre de 2026 y una baja interanual del 6,8% en abril, profundizada por la pérdida de poder adquisitivo, por lo cual el sector minorista y masivo no encuentra su piso de recuperación a pesar de la desaceleración de la inflación.
En este marco general de oferta y demanda, el ingreso de productos importados, por ejemplo en el caso del rubro de electrodomésticos, provocó una baja de precios en el mercado. Lo que podrÃa interpretarse como una buena noticia tiene como contrapartida el duro golpe directo a la producción nacional, en especial al sector PyMES.
Más baratos, pero pocas ventas
Las casas locales de venta de artÃculos del hogar y electrodomésticos atraviesan desde hace meses problemas serios, que obligaron en algunos casos a modificar el circuito de compra de productos y también los sistemas de ventas ante la escasa demanda y el retraso en los pagos de los clientes.
Cristian Ionidis, al frente de “Muebles Atlasâ€, uno de los comercios locales con larga trayectoria en el rubro, revela que los números son preocupantes en los balances que contemplan inversión y ventas.
“Hay pocas ventas en lo que es electrodomésticos. Las grandes marcas hoy comercializan toda mercaderÃa importada. En el paÃs prácticamente no están produciendo este tipo de artÃculosâ€, expone como dato inicial.
Ante esta modalidad impuesta por las grandes firmas, los comerciantes locales no encuentran alternativa y deben traar de adaptarse a ese esquema para subsistir. “En nuestro caso formamos parte de un grupo de compras junto a otros comerciantes, porque la propuesta que tenemos es adquirir a ‘contenedor cerrado’. Las empresas adquieren las unidades en China, acá bajan los contenedores y se los dan a cada grupo comprador. En el caso de los electrodomésticos de producción nacional prácticamente no se hace nada. Una forma de competir con los comercios grandes, es efectuar esta compra grupal para tratar de ser competitivosâ€, menciona.

Si bien a través de ese procedimiento se consiguen precios más bajos, no se trata de una salida definitiva, sino de un intento de respuesta ante la caÃda en las ventas. “Para nosotros los precios algo mejoraron, el problema es que no hay demanda, los consumidores están muy mal. Esto tiene que ver también con la falta de consumo porque se pierden puestos de trabajo y también con tener los salarios pisados, porque la inflación bajó pero los ingresos no alcanzan ya que además los gastos en servicios y cuestiones básicas son mayores. Todo aumenta menos los sueldosâ€, observa Ionidis.
El comerciante apunta que el escaso nivel de ventas le trae recuerdos de los ‘80. “En el gobierno de AlfonsÃn vimos algo parecido, pero fue más breve. La caÃda ahora es fuerte y se sostiene, es algo que arrancó en 2024. Además no vemos que el gobierno brinde algún plan para alentar una recuperación. Por más que hablen del litio, Vaca Muerta y demás, en el resto del paÃs, en Berisso de hecho, se necesitan empresas para que la gente pueda trabajarâ€, reflexiona el comerciante.
Finalmente, advierte que en el salón de ventas de su local se plasma el momento que atraviesa el consumidor en general. “En cuanto a las tarjetas de crédito, los clientes cada vez tienen menos saldos disponibles. Los créditos personales fueron de lo primero que empezó a caer. Tenemos clientes de años que siempre fueron cumplidores y ahora nos dicen que no pueden pagar las cuotas, hablamos de gente que tiene disciplina para el pago y en verdad ahora no pueden afrontarloâ€, subraya.
Electrónica y computación
Un rubro que atraviesa una crisis casi terminal es el referido a la electrónica e insumos de computación. Un ejemplo lo brinda la casa local Stripco SA, que a pesar de los esfuerzos e intentos de reconversión se ve afectada por la imposibilidad de competir de manera equitativa con las plataformas de ventas on-line.
“Nuestro rubro está muriendoâ€, sentencia el propietario del comercio, Alexis Michalakakis. “Lo que estamos haciendo es ofrecer servicios porque la gente le fue perdiendo el miedo a las compras electrónicas y lo terminó de perder cuando ocurrió la pandemiaâ€, indica.
El esquema de comercialización tÃpico del rubro se derrumbó cuando los proveedores iniciaron estrategias de ventas de manera directa por plataformas. “De esta manera los compradores acceden a los productos al mismo valor, se ahorra tiempo y además con algunos bancos puede hacer compras en cuotas o tienen otros beneficios. A nosotros lo que nos pasa es que el proveedor dejó de respetar los canales de venta y se rompió la cadena comercialâ€, precisa.

El comercio ubicado en Avenida Montevideo entre 15 y 16 inició su actividad con el nombre “Maple†en 2002 con la venta de insumos como CD, DVD, cartuchos para impresoras y resmas de hojas, para pasar luego al rubro computación y elementos de tecnologÃa.
“TenÃamos una amplia variedad de equipos de distinta gamas y opciones. Hoy nos volvimos más a ser prestadores de servicios como el de reparar equipos e impresoras. Tenemos una clientela que necesita soluciones integrales, como pymes que nos solicitan cuestiones especiales, varios de ellos que requieren respuestas rápidas de equipos y reparaciones, nosotros los llamamos clientes especialesâ€, explica.
Ante las bajas en las ventas y los altos costos para mantener abierto su local, Michalakakis no descarta la posibilidad de dejar la actividad. “Estamos evaluando cerrar, porque creemos que es un rubro que va a morir como ocurrió con otros como los videoclubs o los cybers, ya que tampoco dio resultado el intento de ofrecer sus productos por plataformas anta la imposibilidad de afrontar la competenciaâ€, sintetiza.
El titular de la firma repara en que las cosas se modifican para todos, ya que el importador que rompió la cadena comercial ahora se ve afectado porque las empresas comienzan a vender de manera directa a las plataformas. “Por ejemplo Mercado Libre siente que puede afrontar la competencia con otras firmas internacionales como Temu y Janes. Ante esto abrió un galpón gigante en China y lo vende directamente desde allÃ. Es decir, ellos ahora saltan al importador que en su momento nos perjudicó y ahora se ve afectado también por el fabricanteâ€, detalla.
A pesar del mal momento y la alternativa latente de cierre, Michalakakis asegura que hubo intentos de reconvertir la actividad. “Estuvimos a punto de migrar de rubro para asociarnos y compartir local con la empresa Stripco SA para la venta de artÃculos e instalación de cámaras de seguridad, no está cerrada la alternativa pero depende de la decisión de si cerramos o noâ€, plantea.
A esto se agrega en los últimos dÃas una nueva alternativa vinculada a la posibilidad de instalar paneles solares y baterÃas en domicilios para soportar los cortes de luz. “Se trata básicamente de ofrecer baterÃas de litio que pueden soportar un consumo básico en una casa ante un corte de energÃa eléctrica por varias horas. Estamos en tratativas y evaluando si seguimos o cerramos definitivamenteâ€, afirma el comerciante.
Ofertas para mantener clientesÂ
La mayorÃa de los rubros comerciales locales se ven afectados por una crisis en los volúmenes de ventas. Al fenómeno no escapa el rubro Óptica, tal como lo explica Guillermo Tomba, titular de “VÃa Ópticaâ€.
“La situación general dice que no escapamos a la realidad difÃcil de estos meses. Nos damos cuenta de la falta de poder adquisitivo del público. Ahora se estila vender en efectivo, eso es algo que se utiliza más, porque es muy alto lo que pagan de impuestos vendedor y comprador con sistemas como los de tarjetas y billeteras virtualesâ€, describe.
Las promociones de los bancos, reconoce, anteriormente ayudaban a facturar más, pero en la actualidad hacen que ‘se venda lo mismo, pero se deje mayor parte de la ganancia en los bancos’.

La falta de poder adquisitivo se manifiesta en los mostradores de diversas maneras y en este caso, indica Tomba, puede advertirse en las coberturas que ofrecen a sus afilados sindicatos y obras sociales. “Los que lo hacen dan cobertura coberturas en general sobre productos básicos y en este caso la gente se queda con eso, cuando antes mejoraba la calidad del producto pagando una diferencia. Otros clientes vienen solo a cambiar los cristales y los marcos se usan hasta que verdaderamente no den más. No se trata de una cuestión de precios solamente, la gente no tiene dinero para comprarâ€, asevera.
Para tratar de dar algún tipo de respuestas, VÃa Óptica comenzó hace algunos años a importar de manera directa cristales ‘blue’ (bloquean o filtran la luz de pantallas y dispositivos electrónicos) y ofrece de manera gratuita esa alternativa a quien compre un marco. “Ahora trajimos la reposición de esos cristales y agregamos que sean también foto cromáticos blue, que en el mercado se venden entre 130 y 150 mil pesos. Nosotros los regalaremos con la compra de los marcos. Si con eso no vendemos, ya no sabremos qué inventar. Por 60 mil pesos, que es lo que puede costar un armazón, el cliente se puede llevar los anteojosâ€, manifiesta.
En relación a la importación de productos, Tomba indica que en Argentina nunca hubo producción de cristales de laboratorio y de otros insumos que requiere su trabajo. Aquà solamente se los talla. “Se comenta que a fin de año sacarán el dumping a los anteojos chinos, pero en verdad llegan desde otros paÃses y son chinos, por ahà tienen procedencia de Uruguay en donde no hay fábricas de estos productos. Las fábricas de aquà tienen depósitos llenos de anteojos, pero no están vendiendo. Ellos tienen una planificación y desarrollo, pero no hay ventasâ€, expone.
Los comercios del rubro, dice también, están atados a lo que dispongan dos mayoristas grandes y dos chicos que se encargan de importar. La cadena se completa con distribuidores. Cada uno le va sumando al producto sus costos. “Suben los servicios, los gastos diarios y los sueldos están pisados, como manera de controlar la inflación: a la gente, el agua le va llegando al cuello. Hay trabajo, pero se redujeron claramente las ganancias, lo que lleva a tratar de agudizar el ingenioâ€, concluye Tomba.