Sábado 06 de junio de 2026

Por Walter Szumilo

sabores_de_berisso_arguiñano

El recorrido alguna vez soñado para “Sabores de Berisso” quedó prácticamente completo. En el marco de un viaje de encuentro con sus raíces paternas, Stella Loholaberry visitó en mayo el hotel-restaurante fundado en Zarautz, ciudad del País Vasco, por el reconocido chef vasco Karlos Arguiñano.

Durante la visita entregó a Eneko, uno de sus hijos, un ejemplar del libro que en 2002 publicara junto a Antonio Ortiz, un verdadero clásico que en cierta forma compendia un aspecto fundamental del ‘ser berissense’.

En más de una oportunidad, Stella narró que la idea de trabajar en el libro surgió mientras veía en TV un programa en el que el chef recibía de un centro de jubilados un pequeño volumen que recopilaba recetas tradicionales de su pueblito. En este 2026 se cumplen precisamente treinta años de aquel episodio inspirador.

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“Cuando empezás con algo así soñás, hacés planes… Habíamos hablado con Antonio de lo lindo que sería que al presentar el libro hubiera gente cocinando y la idea del concurso que lleva su nombre permitió de alguna forma cumplir ese anhelo”, comenta la autora, ya de regreso en Berisso. “Otro sueño era enviar un ejemplar a Arguiñano, explicándole el por qué de la obra, algo que finalmente pude hacer en este viaje al ser recibida por uno de sus hijos”, expone también sobre la deuda cancelada.

La mesa compartida

Ya había tenido la oportunidad de visitar en Europa la región de procedencia de su mamá. Iba ahora por el reencuentro con sus raíces paternas. Stella recorrió en este viaje diferentes pueblos del País Vasco francés, sobre todo los de la provincia de Baja Navarra. Llegó así a Lasse (Lasa en euskera), de donde era la familia de sus bisabuelos y tatarabuelos. También pasó por Gamarthe (Gamarte en euskera) donde nació su tatarabuela Marie Gastelu, casada con su tatarabuelo Jean Loholaberry. El viaje le permitió estrecharse en un abrazo con su primo mayor, de 95 años, y desde ya, compartir la mesa, piedra angular de vínculos y espacio de encuentro de culturas.

Entre los pioneros de la Asociación de Entidades Extranjeras allá por fines de los ’70, la descendiente de españoles y vascos valora con el alma el ADN multicultural berissense. Asegura que desearía tener más energía para publicar algún día un segundo libro sobre la riqueza culinaria que aportan a la ciudad las colectividades, pero confiesa que sería un intento ‘muy cuesta arriba’. “Material hay, sobre todo a partir de la realización de los concursos. Conversando con los participantes y pidiéndoles permiso seguramente se podría avanzar, pero editar un libro de estas características es mucho trabajo y mucho gasto”, indica, remontándose a la experiencia de editar el libro que tocó recientemente tierra vasca.

Las ganas de seguir haciendo su aporte para que el espíritu multicultural siga encendido, no obstante, siguen intactas. En ese plano, no hace mucho presentó a la concejal Beatriz Grasso un borrador para proponer al Concejo Deliberante declarar a la gastronomía de Berisso ‘de interés cultural inmaterial’, conforme a una declaración instituida por la UNESCO para este tipo de bien universal.

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“A todos los dirigentes con los que converso ocasionalmente les digo que este tipo de cosas no son para mí ni para el libro. Es una forma de reconocer a la gente que, a través de la cocina, conserva vivos a sus ancestros”, expresa, invitando a pensar en platos arraigados en muchísimas casas de Berisso. “Sucede entre nosotros que en cualquier hogar se hacen comidas que no tienen que ver con la ascendencia de la propia familia. En cualquier casa se cocinan fatay o varenikes, o por supuesto comida española e italiana, de algún modo fundacional. Esa mezcla de culturas que se expresa en la cocina está muy arraigada”, postula al respecto. Sería una pena, concluye, que ese rasgo tan único se vaya licuando con el paso del tiempo.

En tal sentido, se ilusiona con futuras fiestas del inmigrante en las que, junto a expresiones como la danza o a eventos como la elección de embajadores, se multipliquen otras propuestas culturales que permitan al público conocer más a fondo las particularidades de cada nación representada en Berisso y a los propios descendientes sentirse más cerca de sus ancestros.