Domingo 07 de junio de 2026
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Entre sus actuales planes figuran los de seguir generando contenido orientado a acercar al público historias que ‘pasaron de largo’ para la historiografía contemporánea. El objetivo, en ese marco, es también el de ‘rescatar’ personajes / personalidades, que merecen ‘no perderse en el olvido’.

Cultor de bellas artes como la música y la literatura y devoto de sabores que valgan la pena -a través por ejemplo de espacios como el denominado ’Whisky Con Texto’- Martín Epeloa sigue revisando documentos y libros y sobre todo visitando archivos en donde abundan crónicas y relatos dignos de ser amplificados.

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Como autor de “La escuadra y el compás entre diagonalesâ€, trabajo que presentó en recientes ediciones de la Feria Internacional del Libro de la ciudad de Buenos Aires, se afianzó como fuente obligada a la hora de conocer diferentes aspectos de la Masonería en estas latitudes.

“La historia es una cadena de sucesos, ponerlos en contexto ayuda a comprender los hechos y entender el pasado y el presenteâ€, sostiene, antes de responder una serie de preguntas que apuntan a conocer algunos aspectos básicos de la Masonería y de su historia en la región.

– ¿Cómo definirías a la Masonería?

– La concibo como una sociedad filosófica, filantrópica, progresista e iniciática, lo que la diferencia de otras estructuras y entidades filosóficas. Ese carácter iniciático es el que marca al masón desde su ingreso y progresivamente lo acompaña a lo largo de su vida, incorporando conocimientos, nociones éticas y morales, que podrá emplear en su entorno social, para ayudar y aportar a esos espacios como un hombre íntegro. La generación de ese progreso interior permitirá al masón convertirse en un fuerte eslabón de la cadena universal de esta fraternidad.

– El auge o la participación más activa y visible del movimiento en la Argentina pareciera haber estado en la última parte del siglo XIX. ¿Hubo un impacto similar en algún otro lugar del mundo u otra época?

– La masonería en Argentina, o mejor dicho en el Virreinato del Río de la Plata ya tenía su base en Buenos Aires aproximadamente en 1795, con una logia llamada nada menos que “Independenciaâ€. A ella adhirieron distintas figuras que tendrían un rol fundamental en la emancipación americana y que a la postre fueron los padres fundadores de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En esa logia encontramos, por ejemplo, apellidos como Rodríguez Peña, Belgrano, Castelli y Paso. En la otra orilla, en la denominada Banda Oriental, ocurrió lo mismo.

Con las invasiones inglesas de 1806 y 1807 se crearon otras logias en ambos márgenes del Río de la Plata: oficiales y soldados británicos que no volvieron a sus tierras se quedaron aquí y formaron logias en estas latitudes, algunas que perduran hasta el día de hoy.

Luego tenemos todo el sistema de logias Lautarinas, creadas por San Martin, Alvear, Chilavert, Holmberg, O’Higgins, entre otros, las que tuvieron un papel preponderante en la ejecución de los planes emancipatorios de América del Sur, promovidos desde Cádiz y Londres por el venezolano Francisco de Miranda.

Desde 1857, la masonería argentina ya contaba con su órgano institucional, La Gran Logia de la Argentina (tal cual el nombre actual) o Gran Oriente Argentino como lo fue a finales del siglo XIX. Esto quiere decir que hubo una expansión muy fuerte en el territorio nacional por fuera de Buenos Aires, con ciudades muy ligadas a la masonería como Santa Fe, Rosario, Paraná, Concepción del Uruguay, Concordia, Corrientes, Salta, y en la provincia de Buenos Aires en un momento de expansión impresionante. La ciudad de La Plata es el reflejo de ese momento histórico.

En términos comparativos, hubo expansión y presencia masónica en todos los hechos importantes en occidente entre los siglos XVIII y XIX y por supuesto en el XX. Son muchísimos los casos documentados sobre todo en Europa y América.

El nacimiento de la masonería institucionalizada a partir de la creación de la Gran Logia de Londres en 1717 supone la expansión de la fraternidad por todo el globo. En cada lugar donde los británicos tuvieron y tienen enclave hay una huella masónica.

Una figura que puede sintetizar en nuestro continente las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad frente a los absolutismos y que podemos ligar a la masonería es la de Francisco de Miranda. Fue un americano instruido en Europa que peleó para las fuerzas españolas, participó de la revolución de los Estados Unidos en 1776 en la Batalla de Pensacola; también fue parte de la Revolución Francesa en 1789 y luego fue la amalgama necesaria para juntar a todos los héroes patrios de la gran América en 1807 en Cádiz, que nos dieron la libertad de la corona española. En él podemos encontrar muchas respuestas al pasado y al presente.

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– La actividad del movimiento -incluso hasta hoy- estuvo asociada con el misterio. ¿Esa especie de ‘reserva’ en la que se movió la organización era parte de un mandato o se dio más bien de hecho?

– Pensemos que el momento histórico en el que toma forma institucional la Gran Logia en Inglaterra, es uno en el que se libraban sangrientas luchas por la corona con un marcado encono entre católicos y protestantes. Apelando a esa ‘discreción’ y basándose en el lenguaje simbólico la masonería fue fundamental en los hechos revolucionarios de 1776 en Estados Unidos y en Francia en 1789, así como en esta parte de América a partir de comienzos del siglo XIX. Esa ‘reserva y discreción’ se convirtió en algún momento en ‘secreto’, para resguardar las identidades de los masones que participaron de estas gestas contra los poderes absolutos. Con el advenimiento del fascismo en Europa, y por ejemplo ante el primer golpe cívico militar en Argentina, se mantuvo ese rasgo de discreción y sigilo para evitar las persecuciones. Por los tiempos en los que fue creada como institución, la masonería contempla en sus reglamentos mantener ese carácter discreto, cultivando la prudencia.

– En La Plata son varios los símbolos que dan cuenta de la presencia masónica en los días fundacionales. La escuadra y el compás sobre el plano por ejemplo… ¿Qué otros destacarías?

– Me permito hacer una salvedad: no es que La Plata esté llena de símbolos masónicos apreciables en las calles. Mucha gente piensa que está repleta de símbolos, cuando en realidad es EL Gran Símbolo. Su plano, su trazado único, deja entrever una escuadra y un compás partiendo desde Plaza Moreno hacia el Bosque. A los ojos del iniciado en la masonería, la propia ciudad -su trazado y materialización- es la reproducción exacta de una logia masónica; ese es su gran secreto, al que procuramos encontrarle sentido. No es única en el mundo sólo por tratarse de una ciudad pensada como la capital administrativa de la provincia, bajo preceptos higienistas de finales del siglo XIX. Es, ante todo, una ciudad símbolo, una ciudad templo, que sólo puede apreciarse teniendo de frente el plano o desde una perspectiva aérea. Por esto, fue declarada “ciudad masónica†en 2023 por el Concejo Deliberante. El secreto y misterio de la ciudad está en su propia esencia.

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– ¿Quiénes fueron algunos de los masones más destacados en la región?

– Existen cientos de personalidades destacadas en la vida de nuestra región. Los más conocidos para nosotros son Dardo Rocha y Pedro Benoit que funcionaron como una usina creadora, con una potencia tremenda que llevó a materializar una necesidad, una idea en algo totalmente tangible; la majestuosa capital de la provincia.

Entre los colaboradores estrechos de Dardo Rocha encontramos a personalidades de suma relevancia que también fueron masones, tal el caso de los hermanos José y Rafael Hernández (el primero, autor del “Martín Fierroâ€, fue quien propuso el nombre de la ciudad a Dardo Rocha); Manuel y César Langenheim (padre e hijo que fueron en ambos casos Grandes Maestres de la masonería argentina, un caso único). Entre ese nutrido de grupos de colaboradores que a su vez pertenecieron a la masonería encontramos también a Alejandro Korn; Florentino Ameghino; Guillermo Rawson; Eduardo Wilde; Carlos Casares; Luis María Drago; “Fray Mocho†José Sixto Ãlvarez; los ingenieros y arquitectos alemanes Carlos Glade, Germán Kuhr; Mauricio Mayer y Emilio Coutaret (dibujante del plano de la ciudad y creador del escudo del club Gimnasia y Esgrima La Plata); Saturnino Perdriel; Hipólito Girgois; Juan Mariano Larsen; Belisario Huergo; Carlos D’Amico (vicegobernador y sucesor de Rocha en el cargo); Víctor Mercante; Ignacio D. Irigoyen (gobernador de la provincia); el artista José Speroni; Guillermo Ruotolo; Basilio Rodrigo (cuya propiedad aún existe como un paseo de compras en el centro de la ciudad). Vicente Calceta y Enrique Bossinga en Ensenada fueron muy importantes: fundaron en 1891 la Logia Hijos del Universo N°113, que sigue en pie hasta el día de hoy. Y fundamentales, porque literalmente ‘levantaron la ciudad con sus manos’, fueron también los constructores masones provenientes de Italia, Francia y España.

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– Hubo diferentes logias en aquellos días… ¿Cuáles fueron, qué las diferenciaba y cuál primó finalmente en cuanto a cantidad de miembros e influencia en la sociedad de su tiempo?

– Las logias que se crearon en La Plata desde su fundación en 1882 fueron muy diversas. Las hubo de mayoría inmigrantes italianos como fueron Luz y Verdad N°79; Stretta Uguaglianza N°76; Resurgimiento N°330; Triunfo y Justicia N°240; Eroi di Mentana.

De las 22 logias que funcionaron en La Plata hasta las dos primeras décadas del siglo XX mas de la mitad eran italianas.  Las hubo también con numerosos miembros españoles y franceses. La élite política de la época, conformada por los fundadores de la ciudad y sus primeros dirigentes, fue parte de la logia La Plata Nº80.

No hubo preeminencia de una sobre otra, porque orgánicamente las logias son independientes, más allá de que se relacionan cuando están bajo la misma órbita de un gobierno masónico central, como es en nuestro caso la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.

Hay crónicas en los diarios de finales del siglo XIX que dan cuenta de las numerosas reuniones de las logias italianas en La Plata: invitaciones a festejos y celebraciones multitudinarias de los masones con sus respectivas familias; banquetes y conmemoraciones de fechas de relevancia, así como “tenidasâ€, que es la denominación de las reuniones masónicas que se practican regularmente.

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– ¿El movimiento tuvo alguna ramificación en Berisso o Ensenada? ¿Hay alguna figura visible relacionada con estos distritos? En el caso de Berisso, la carencia de planificación parece oponerse por completo a la génesis de La Plata…

– En la región tenemos documentada la fundación de la logia Hijos del Universo en Ensenada en el año 1891 y entre sus miembros encontramos nombres muy reconocidos y homenajeados aun hoy como los de Vicente Calceta, Vicente Piccarelli, Enrique Bossinga, Pablo Bischoff, Juan Simonassi, Juan Valania. Es una logia que sigue vigente y realiza un trabajo muy interesante. La presencia masónica más antigua de Berisso la podemos datar a comienzos del siglo XX con la Logia Ruiz Zorrilla entre 1912 y 1914. Esta logia trabajó bajos los auspicios del Gran Oriente Argentino del Rito Azul, una potencia masónica que fue traída por Carlos D’Amico y nucleó a personalidades importantes.

– ¿Cuáles fueron o son los ritos principales de los masones?

– Poco han cambiado los rituales masónicos que se practican hoy con respecto a los del pasado. El ritual es una práctica dotada de símbolos y alegorías. Su impronta es importante, pues su función no sólo es la de ordenar los trabajos masónicos, sino también la de reforzar, mediante el uso del lenguaje simbólico, las nociones éticas y morales que sirven al iniciado para seguir construyendo su templo interior. En nuestro país, así como en América toda y en parte de Europa, el más difundido y conocido es el Rito Escocés Antiguo y Aceptado con su sistema de 3 grados (Aprendíz, Compañero y Maestro, universal y que es parte de todos los ritos masónicos) y luego existen varios caminos que el Maestro Masón puede tomar en su búsqueda de la perfección, sea a través del llamado Escocismo del grado 4° al 33° u otras escuelas capitulares, como el Arco Real, La Marca, etc. En Reino unido e Irlanda existen otras prácticas rituales que difieren un poco de las que se practican aquí, pero no dejan de ser parte de la misma búsqueda.

– ¿Cómo es ser masón en estos días? ¿Qué atributos o condiciones tienen que presentar quienes quieran iniciarse en la organización? Con el advenimiento de otros tiempos, la organización ¿no perdió algo de su ‘razón de ser’?

– Comienzo por el final. A mi modo de ver, no ha perdido su razón de ser, sino más bien todo lo contrario. Tal vez sea el momento de mayor desafío para brindar respuestas, tender la mano y ante todo promover el diálogo, partiendo de la tolerancia y el respeto a la diversidad, una especie de “rara avis†de estos días. Hoy es cuando tenemos mucho más trabajo filosófico por delante y el desafío de buscar respuestas y nutrirnos de la opinión y visión de nuestros pares. Son más los puntos que nos unen que los que nos dividen. Si partimos desde allí, vamos a tener más coincidencias que discrepancias. Ese es el trabajo que realizamos. Este reportaje es ni más ni menos que una forma de poder divulgar estos principios. En cuando al ingreso a la masonería, toda persona que sea mayor de edad y no enfrente algún proceso legal puede solicitar su ingreso. Será entrevistado y se evaluará si la masonería es para esa persona el camino correcto o si la búsqueda que tenga esa persona coincide con los preceptos masónicos.