Sábado 24 de enero de 2026

Dramáticos fueron los días que debió atravesar Javier Penda, artesano de 58 años nacido en Berisso que reside desde hace unos cuantos años en la zona de Epuyén (Chubut), como consecuencia de los incendios que afectan aquellas tierras.

El fuego, literalmente, arrasó su casa ubicada en el Km. 1885 de la Ruta 40, frente al arroyo Walter, en el paraje El Pedregoso, ubicado puntualmente entre El Hoyo y Epuyén.

Al tomar conocimiento de la compleja situación, amigos y allegados decidieron iniciar una campaña orientada a reunir ayuda para que Javier y su familia puedan reconstruir su hogar y a la vez su fuente de sustento.

Las personas que quieran efectuar algún aporte pueden hacerlo a través del alias Javier.164.nada.mp (Javier Pedro Penda). Para conocer más acerca del caso también se puede visitar en Instagram el perfil @javier.penda. También está disponible el 2944-807881 para quienes quieran comunicarse con el fin de tender una mano.

Tanto Javier como su hijo, cuya vivienda ubicada a pocos metros también fue devastada por el fuego, quedaron sin nada, por lo que se necesita ropa, colchones, frazadas, alimentos y otros elementos básicos, pero sobre todo recursos para comenzar a poner nuevamente en pie la casa.

El fuego devoró la estructura de la vivienda, pero también barrió con parras, ciruelos y manzanos. A la vez se vieron afectadas las instalaciones para contar con luz, agua y conexión de Internet.

“Salí con mi mascota, un amigo que estaba parando acá y mi hijo en el auto. En el baúl cargué lo que pude, fundamentalmente mercadería y algunas herramientas porque soy artesano y necesito seguir viviendo”, expuso Javier en un video publicado en los últimos días redes sociales, considerando que llegar a ese paraje hace dos años, luego de haber estado siete días en terapia y en coma, fue un regalo, y confiando en que va a logra rehacerse para iniciar una nueva etapa.

Agradecido por la solidaridad que muchas personas pusieron de manifiesto al tomar conocimiento del caso, el propio Javier mencionó en otra publicación en redes que entre las prioridades de cara a la reconstrucción del hogar figura la de comprar un panel solar para poder contar con energía y una antena Starlink para recuperar la posibilidad de comunicarse.

Un panorama desolador

La impactante belleza de los parajes localizados en la zona de Epuyén contrasta por estos días con desgarradoras postales que dejó el incontrolable avance del fuego.

El incendio forestal se inició el 5 de enero en la zona de Lago Epuyén, Puerto Patriada y la Comarca Andina en forma intencional y en circunstancias aún no del todo claras y fue avivándose con el correr de los días dada la sequía y los fuertes vientos, hasta consumir más de tres mil hectáreas de bosque nativos. Hacia el 13 de enero ya se reportaba la destrucción total de al menos 47 viviendas en la zona que va de Epuyén a El Hoyo, una de ellas la de Penda.

El fuego siguió luego avanzando sin control, afectando a más de 12 mil hectáreas en total y subiendo a 73 el número de viviendas destruidas, con alrededor de doscientas personas evacuadas.

Javier Penda perdió su casa en incendio en Epuyén

Esta semana, la preocupación volvió a instalarse entre pobladores de la Comarca Andina, teniendo en cuenta que fueron varios los focos que se reactivaron en la zona. Por la nube de humo y la caída de ceniza son varios los pobladores que en las últimas horas evalúan incluso autoevacuarse.

Si bien la semana pasada se informó oficialmente que se había conseguido contener el incendio en Puerto Patriada, el panorama se complicó a partir de condiciones meteorológicas que se registraron en los últimos días. Son al menos tres los grandes focos reactivados por acción del viento caliente y las altas temperaturas que persisten sobre el norte de la Patagonia cordillerana, que además sufre una sequía de dos años.

Preventivamente, los brigadistas de todo el país que combaten el fuego efectúan recorridos por el área y apuntan a liquidar los denominados ‘puntos calientes’. El operativo para combatir los incendios reúne a alrededor de sesenta brigadas forestales voluntarias con unas quinientas personas capacitadas para actuar ante la primera línea de fuego. Detrás, aparecen al menos otras mil personas -muchas de ellas integrantes de organizaciones sociales, culturales y sindicales de la región- que velan por su alimentación, hidratación y se encargan de acciones de logística complementaria.

Las energías se habían concentrado en el combate contras las llamas que afectan la zona del Parque Nacional Los Alerces, pero las citadas cambiantes condiciones del clima, sumadas a las irregularidades del terreno, llevan a los brigadistas a evaluar a cada momento cómo distribuir los recursos.