Lunes 09 de febrero de 2026
La Barber Bus

Juan Ãvila dio sus primeros pasos como barbero a los 15 años. Con 27 cumplidos el reciente 10 de enero, hoy exhibe con orgullo el resultado de una idea en la que invirtió sus ahorros, además de tiempo, energía y sueños. Por su originalidad, la ‘Barber Bus’ montada en 28 entre 161 y 162 da que hablar y recibe numerosos clientes que se acercan curiosos a ver cómo es eso de una barbería que funciona en el que fuera un colectivo de la línea 307.

La pandemia fue determinante en su decisión de avanzar con el proyecto. Hasta que el COVID hizo lo suyo, desarrollaba su actividad laboral principal en una empresa de Abasto en la que manejaba un zamping. “Quedé sin laburo y decidí volcarme de lleno a la barbería, invirtiendo la indemnización en seminarios y diferentes elementos para armar mi estudioâ€, revela.

Tras trabajar en una barbería en Los Hornos avanzó en el proyecto de tener su propio espacio en una propiedad que había comprado ‘de palabra’. Pero sufrió un revés y hace cinco años debió volver a casa de su mamá. Fue entonces cuando vendió su moto y sumando ahorros decidió avanzar con firmeza en la compra del colectivo. “No hay mal que por bien no venga. Me quisieron tumbar y acá estoyâ€, observa tras recordar que en ese 2021 ‘tiró todo a la cancha’.

El vehículo había sido dado de baja en 2019 y luego de comprarlo en 70 mil pesos lo trajo a Berisso con una grúa de auxilio de la propia empresa de transporte. “Rompimos caños, portón, mi vieja me quería matar. Además quedó cruzado, así que tuve que alquilar un zamping para acomodarlo en donde está ahoraâ€, comenta.

La Barber Bus

Para comenzar la transformación de micro a barbería funcional vendió el combustible que quedaba en el tanque y hasta el cobre de los cables que fue retirando. En los trece metros de largo montó el negocio y puerta de por medio su propia habitación. Ahora es todo barbería y reluce a base de placas 3D autoadhesivas, sillones y equipamiento. Claro que la ‘memoria’ del colectivo se mantiene en parte de las instalaciones, por ejemplo los asientos que ocupan quienes esperan su turno para cortarse.

“Siempre tuve la vocación de cortar. Me gusta cambiar el look de las personasâ€, asevera Juan en una de sus intensas jornadas laborales. A veces por día atiende a 30 clientes, algunos con turno pero en general por orden de llegada. En las fiestas el número se incrementa: el último Año Nuevo hizo 57 cortes, uno de ellos en 13 minutos y todos ‘a navaja’.

El emprendimiento camina, pero los proyectos no se detienen. La idea es ir ahorrando para más adelante incorporar a la propuesta otros elementos que hacen a la estética, como la venta de ropa o el servicio de algún tatuador. Otro lindo sueño es el de poder comprar algún día un segundo colectivo, en este caso uno en funcionamiento, para adaptarlo y salir a ofrecer el servicio ‘por los barrios’.

La Barber Bus