
La Sociedad de Bomberos Voluntarios de Berisso brindó detalles sobre un ambicioso plan de obras y modernización que lleva adelante, destacando que el crecimiento sostenido de la institución se apoya exclusivamente en el autofinanciamiento y el compromiso desinteresado de sus integrantes.
A la vez, Roberto Scafati, presidente de la entidad y directivo de la Federacion Bonaerense de Bomberos, exhibió su preocupación ante el marcado retraso en la llegada de subsidios nacionales de la Ley 25.054, que si bien se anunciaron finalmente no se materializaron. Al día de hoy, el Estado nacional adeuda cifras millonarias a los cuarteles de toda la Argentina correspondientes al remanente de 2025 y a lo anunciado para el presente año.
El avance en los proyectos, por lo tanto, obedece a los recursos que pudieron generarse mediante el cobro de cuota societaria, la venta de bonos contribución, el alquiler del salón de eventos y los ingresos del puesto de comidas que la entidad explota en Montevideo y Génova o los que ocasionalmente se generan en las fiestas populares locales.

Esta autonomía financiera fue la que permitió encarar una remodelación integral del edificio del Cuartel Central, que incluye la ampliación de los sectores de guardado de unidades, la puesta en valor total de los vestuarios masculinos con nuevos techos, luminarias y pintura, y la construcción de un nuevo taller mecánico y un pañol de materiales, optimizando cada metro cuadrado de la sede para dar respuesta a una flota que hoy cuenta con veinte móviles operativos.
Es vital para avanzar en los trabajos programados la labor que desempeñan los propios bomberos. Al respecto, Scafati observó que son ellos quienes asumen las tareas de construcción y mantenimiento de forma gratuita, ofrendando horas de sus sábados y feriados, que podrían destinar al descanso.
Bajo la órbita de un grupo denominado Intendencia, liderado por el cabo Carlos Mambrín, el personal especializado realiza desde el cambio de techos hasta la compleja instalación de un sistema de seguridad que alcanzará las 50 cámaras conectadas para monitorear los tres cuarteles, el salón y el puesto de ventas.

En esta misma línea de colaboración interna, el bombero Jonathan Hidalgo, del Cuartel de Villa Zula, viene haciendo importantes aportes en lo que hace a la instalación del sistema de vigilancia, con la colaboración del subcomandante Mario Belloni quien intervino en la ejecución de las obras eléctricas, demostrando que la institución funciona como una verdadera comunidad donde el conocimiento profesional de cada integrante se vuelca al servicio del bien común sin percibir, ninguno de los involucrados, remuneración alguna por estas tareas edilicias.
La modernización tecnológica también alcanzó áreas críticas para la operatividad en las emergencias, como la inauguración de una sala específica para la recarga de aire respirable. Gracias a la incorporación de un compresor italiano y baterías de reserva, el tiempo de carga de cada tubo se redujo de veinte minutos a apenas uno y medio, garantizando una respuesta mucho más ágil ante incendios de magnitud.
Esta mejora en el equipamiento se complementa con el excelente estado del parque automotor, también mantenido por los propios bomberos del área mecánica. Actualmente, sólo hay una unidad fuera de servicio a la espera de repuestos importados.

Scafati subrayó que la necesidad de generar más espacio físico es imperiosa para resguardar adecuadamente todas las unidades bajo techo, lo que motiva incluso la posibilidad de adquirir una propiedad vecina para la construcción de nuevo galpón.
En un contexto económico complejo, el ejemplo de gestión de los Bomberos Voluntarios de Berisso se alza como un modelo de resiliencia y transparencia para toda la sociedad. La capacidad de transformar el esfuerzo individual de sus voluntarios en mejoras estructurales de vanguardia reafirma el rol social de una institución que no se detiene ante la falta de fondos oficiales.
Este año, confirmó Scafati, el foco estará puesto sobre todo en lo edilicio, para acompañar el crecimiento técnico ya alcanzado. “Cuidamos cada peso, porque proviene del esfuerzo compartido entre el vecino que colabora y el bombero que, además de arriesgar su vida en cada salida, dedica su tiempo libre a levantar con sus propias manos las paredes de su segundo hogar”, manifestó finalmente el dirigente.
