
Para no ser considerada pobre, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó en marzo ingresos superiores a $1.434.464, valor en el que se fijó la denominada ‘canasta básica’. También conforme a mediciones del INDEC, al cierre del segundo semestre del año pasado, el Ãndice de pobreza se situó por debajo del 29%.
Más allá de las eternas discusiones respecto de los criterios que se tienen en cuenta en las mediciones, de lo que muestre el bolsillo propio y el del entorno y de la valoración que se haga de esos y otros datos, preocupa conocer el agobio económico y la situación de inestabilidad de muchos de quienes, de acuerdo al citado Ãndice, integran el lote de los argentinos que pueden alimentarse, vestirse y cubrir sus necesidades elementales.
Es que mientras algunos lo hacen a partir de ingresos que derivan de un trabajo en relación de dependencia, unos cuantos más lo hacen actualmente en base al popularmente denominado ‘cuentapropismo’ o a labores ligadas a lo que se conoce como economÃa solidaria.
A nivel nacional, manifiesta Viviana Mustafá, coordinadora municipal de PolÃticas de la EconomÃa Social y Popular, más de un sesenta por ciento de la población económicamente activa forma parte del universo de trabajadores que no trabajan ‘bajo convenio’. La proporción, asegura, no es muy diferente en lo que hace al distrito.
Conforme a datos del Censo de 2022, la población berissense supera las 100 mil personas (las proyecciones indican que hoy podrÃan superar las 115 mil), con alrededor de 85.200 personas (un 71%) en edad laboral, incluyendo jóvenes de 16 a 18 años, jubilados que siguen en actividad y monotributistas.
Según estadÃsticas que maneja el Consejo de EconomÃa Popular, Social y Solidaria del distrito, ese 71% está conformado por un 36% de trabajadores en relación de dependencia y un 35% de trabajadores de la economÃa popular (con y sin asistencia), jóvenes de 16 y 17 años, jubilados y pensionados que trabajan y monotributistas.
El citado 36% de ‘empleados’, está conformado estimativamente por un 20% de personas en relación de dependencia en el sector privado, mientras que los trabajadores estatales constituyen el otro 16% (un 5% empleados en salud provincial, un 5 en seguridad tanto provincial como nacional, un 4 en administración provincial y nacional y un 2 en la comuna).
El otro 35% lo integran monotributistas (15%), trabajadores de la economÃa popular con asistencia mÃnima (10% conformado por 4 mil beneficiarios del programa Volver al Trabajo y 3 mil del programa de Acompañamiento Social) y trabajadores de la economÃa popular sin asistencia, más jóvenes de 16 y 17 años y jubilados y pensionados que trabajan (10%).
Dado el estancamiento en términos productivos, la tendencia, estima Mustafá, es que siga avanzando el desplazamiento del trabajo formal al informal. “El cierre de empresas deriva en que muchas ‘changas’ se terminen. La contracción en la economÃa formal golpea duro en la informal, de hecho quienes pierden su trabajo ‘formal’ pasan a engrosar el número de informales. La gente trabaja, pero no hay una igualdad en términos de ingresos y derechosâ€, explica la referente del Consejo de EconomÃa Popular, Social y Solidaria, que se fijó el objetivo de generar un registro que permita llegar con polÃticas efectivas para el sector, integrado también por la denominada ‘economÃa del cuidado’ (trabajadores de merenderos, promotores comunitarios, etc.), muchas veces invisibilizada. En tal sentido, mencionó que si bien en términos locales y provinciales existen dispositivos para atender necesidades de estos trabajadores, la actual situación económica profundiza el deterioro del tejido social, dejando a la vista una dimensión intrÃnsecamente ligada a la condición ‘ordenadora’ del trabajo.
Denominadores comunes
Generalmente, las particularidades de cada rubro laboral tornan difÃcil ensayar una lectura que permita sacar conclusiones comunes. Sin embargo, el contexto actual une a referentes de diferentes sectores en apreciaciones similares respecto de presente, expectativas y preocupaciones.
En el plano comercial, el nuevo presidente de la CCIB, Mariano Schmarson, indica que en el distrito funcionan alrededor de tres mil comercios y observa que en la mayorÃa de los casos son atendidos por sus propios responsables o cuentan con apenas dos o tres empleados. “No se ve un crecimiento, más bien muchos locales con cortinas bajasâ€, describe, evaluando que el sector haya perdido en los últimos años tal vez entre un 5 y un 10 % de su fuerza laboral. “Solamente yo tengo alrededor de cuarenta currÃculums para llevar a la Cámara, pero la demanda está estancadaâ€, señala.
El escenario del otrora ‘redituable’ empleo estatal también exhibe señales de preocupación para quienes representan al sector en términos gremiales. Fabiola Mosquera, secretaria general de UPCN BA indica que la cantidad de trabajadores del sector en la región no varió en el último año, estando en el orden de unos 140 mil empleados provinciales y unos 14 mil de las municipalidades de La Plata, Berisso y Ensenada. Lo que se fue ‘enfriando’ (al igual que en la mayorÃa de los sectores) es el poder de compra de los salarios, que no pasan los 900 mil pesos para ingresantes. Entre las preocupaciones básicas, además de la económica, figuran la falta de perspectiva en cuanto a estabilidad, el dilema que genera el ‘teletrabajo’ y el achatamiento de laâ carrera administrativa.
Si bien la actividad en el sector energético es una de las pocas que arroja Ãndices positivos en los últimos tiempos, la preocupación básica de sus trabajadores, conforme a lo que revelan fuentes del SUPeH Ensenada, es el de un ingreso mensual ‘pisado’ por el Estado nacional, en contraposición al aumento de los precios de consumo diario. En el polo petroquÃmico regional, mencionan las mismas fuentes, las nuevas autoridades de YPF dispusieron el cierre de algunas plantas, lo que derivó en la reubicación de algunos trabajadores en puestos generados por los retiros voluntarios ofrecidos por la empresa.
El ’techo’ impuesto de facto a las paritarias por el gobierno nacional también es identificada como una preocupación para Miguel Pujol, secretario general de SUPeH Berisso, gremio que nuclea a trabajadores de estaciones de servicio y de otros sectores relacionados con la actividad petrolera.
“La plata no alcanza; la inflación te comeâ€, advierte, indicando que las únicas incorporaciones que se registran en este rubro obedecen a cubrir lugares que dejan los nuevos jubilados.