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Diálogos entre Cielo y Tierra - Gabriela Gaddi

La Circulación de Retorno: Luna Llena en Piscis

11:08hs
domingo 30 de agosto, 2020
Gabriela Gaddi

Música sugerida para acompañar la lectura:  Brian Eno, New Space Music

El miércoles 2 de septiembre nos cubrirá la luna llena con su manto acuoso, y esta vez va a vestirnos bajo la marea más emblemática de todas: la de las aguas Piscianas (último signo de la rueda zodiacal, representante del elemento agua por excelencia).

El Sol ya inició su curso en el signo de Virgo y, como es habitual durante cada temporada solar, la luna llena se abre en el signo opuesto al que es regido por el Sol. Dos caras de una misma moneda, dos polos que se interpenetran. Virgo (signo de tierra) nos viene a enseñar la importancia del detalle, la riqueza de la humildad, lo indispensable del servicio, el misterio laberíntico del orden y la atención en el cuidado de nuestro cuerpo-vehículo/santuario. Piscis, por su parte, encuentra y disuelve el detalle en el Todo; entiende el servicio desde la resonancia recíproca instantánea, más allá de la recompensa individual (aunque dicha recompensa no sea más que la gratitud misma del dar); habita el misterio en sí mismo porque comprende más allá de la forma que limita, que separa y que diferencia.

Dibujo de Teresita Asprella

La energía Piscis pertenece al último eslabón del zodíaco y en su estado más elevado implica una disolución, una desaparición absoluta de los límites que nos separan, por lo que el individuo (llegada esta instancia) deja de pensarse y de sentirse como tal, reconociéndose en su totalidad como parte indivisible de una matriz líquida, dentro de la que vibra junto a cada átomo de la existencia, sin escalafones ni verticalidades. La energía del signo Piscis habla en el silencio, pero previo a alcanzar esa instancia en donde toda vibración es disuelta y reunificada, y en donde todo sonido ya no hace eco, las imágenes brotan como espejismos y las voces rebotan y reverberan. La cantidad de información recibida a través de todos nuestros sentidos es extrema, mucho mayor a la que nuestra psiquis es capaz de soportar y decodificar. Por eso es que puede volverse una energía muy confusa y engañosa, imposible de ser asida, generadora de miles de imágenes proyectivas que pueden no hacer más que desorientarnos. Cuando la energía Piscis está en etapa de maduración, las impresiones mentales se proyectan como en un cinematógrafo, de una manera casi hipnótica. Las posibilidades de proyección son infinitas, y el alto nivel de sensibilidad que porta dicha energía, absorbe esas posibilidades sin distinción, haciendo que al individuo se le dificulte reconocer si le son propias o ajenas, pudiendo llegar a perder todo registro de “realidad concreta”, y corriendo el riesgo de ser arrastrado y gobernado por sus mundos imaginarios, y por una extrema subjetividad y susceptibilidad.

Dibujo de Teresita Asprella

La luna en el signo Piscis nos va a traer una emocionalidad resonante, simbiótica, intuitiva e hipersensible. Nos da la posibilidad de vibrar y de sentir la vibración concertada y simultánea de todo cuanto nos rodea. Invita a establecer contacto con todos los mundos posibles (los visibles y los invisibles). Y traza un diálogo muy cercano con nuestra intuición y con nuestro inconsciente, trayéndolo a luz a través de sueños, sincronicidades, y señales simbólicas que han de presentarse ante los ojos de quien esté “atentx y receptivx”.

Cuando la relación con la energía de esta lunación está menos elaborada, puede hacer que afloren tendencias al aislamiento, volviendo difícil el contacto con la realidad material.  Generando en la persona conductas regresivas que la lleven a lugares fantasiosos, de extrema vulnerabilidad, de miedo, y/o también de profunda tristeza.

La parte del cuerpo que está regida por el signo Piscis son los pies; pues es allí donde se inicia la circulación de retorno venoso, el regreso de las aguas físicas a su fuente primaria. «Retorno» es una palabra muy en relación a este signo, siendo Piscis quien marca la transformación final de la espiral del zodíaco: donde una de las partes del todo se pierde para siempre, en función del nacimiento de algo mayor. Y es ese algo mayor, la única vía de regreso a nuestro lugar de origen.

SIN SOMBRAS NI HUELLAS

Hay que caminar descalzo,

huir desnudo

como un fugitivo sin meta

para no estar nunca perdido.

hundirse como una brasa en la nieve,

o caer

como cae la lluvia para ser lluvia,

caer sin más huella que esa misma caída.

hundirse, caer

o volar como vuela de desnudez el viento

huyendo del espejo

que nos atrapa en cada llegada.

«Noche Abierta». Hugo Mujica

Durante este plenilunio es buen momento para:

  • Darse momentos de silencio y soledad: que toda la información recibida por las antenas de nuestros sentidos tenga la oportunidad de decantar. Aprovechando el tiempo de intimidad para abrir el espacio interno, y junto a él la escucha de la palabra de la intuición.
  • Hacer contacto con la tierra. Sentir los pies: sus apoyos. Pisar el pasto. No existe una manera saludable de expandir los límites si no traemos constantemente a la memoria el lugar de donde partimos (que es el mismo al que volveremos). La pista de despegue debe ser sólida, para que el aterrizaje también lo sea.
  • Disfrutar de una buena pieza musical (escuchándola o ejecutándola), de una película inspiradora, o de alguna lectura que nos enriquezca, especialmente si se trata de poesía o de formas de pensamiento simbólico. Cualquier encuentro sentido con las ramas del arte, puede ser doblemente aprovechable bajo la regencia de esta energía.
  • La meditación, la práctica de Yoga, de Chi Kung, o de alguna disciplina que nos ponga en contacto con el lado sutil de nuestra existencia será especialmente atinada para este momento.
  • Poder reconocernos como parte del todo, y como tal, rendir homenaje al Misterio que nos sostiene.

Feliz Luna Llena!

Nota de la autora: Esta publicación pretende funcionar como un acercamiento al conocimiento de la Astrología, brindando al lector y a la lectora apenas una ínfima porción de lo que el vasto y complejo universo Astrológico abarca. Pensar la Astrología en partes aisladas (en este caso, sólo tomar en cuenta la influencia de la luna, olvidando el resto de los planetas), y sin una vinculación directa de sus partes con la carta astral que guarda el sello energético de cada persona, ha de significar un error por tratarse de un abordaje por demás incompleto. La trama del complejo diálogo entre las esferas celestes, se estudia en conjunto. Y dicho diálogo, a su vez, tiene un impacto particular y específico en cada persona. La intención de esta columna es comenzar a abrir la escucha hacia este lenguaje simbólico, para poder hacer conscientes los tiempos del firmamento; que han de estar estrechamente ligados con nuestro ritmo en la tierra. 


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