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Diálogos entre Cielo y Tierra - Gabriela Gaddi

La danza del Fuego: Luna Llena en Aries

21:02hs
miércoles 30 de septiembre, 2020
Gabriela Gaddi

Música sugerida para acompañar la lectura Small Town, Jonny Nash and Suzanne Kraft

El juego del equilibrio es una danza de polos: extremos que se atraen, pero nunca se tocan. Bailan girando eternamente alrededor de su propio eje; sin arribar jamás a la quietud. No hay fijeza en el vaivén de la balanza, el punto medio es siempre dinámico porque si algo se aquieta muere: deja de ser un diálogo entre dos fuerzas. Cuando la puja cede, el juego se termina.

Así nos habla esta temporada bajo el Sol en Libra. Y este jueves 1 de Octubre nos preparamos para recibir a la Luna Llena en Aries (su fuerza complementaria), como protagonista del firmamento.

La energía Libriana (encarnada por el elemento aire) propone suavemente y sin ser vista. Impulsa la acción desde el dar lugar y abrir espacio. Genera diálogo al predisponerse a la escucha. Promueve la armonía desde la diplomacia, y se presta a equilibrar y a compensar el flujo de la dinámica vincular, una vez que el movimiento inicial ya fue dado. La energía Ariana (propia del elemento fuego), por su parte, abre camino desde el impulso. Irrumpe con gesto ardiente. Inicia, interpela, enfrenta. Avanza unilateralmente, con violencia, arrebato, impaciencia y pasión. De esta manera se teje la danza en la que conversan estas dos formas opuestas y complementarias por excelencia: la dupla que encarna el juego cósmico del intercambio femenino/masculino. Las grandes Maestras de la sabiduría del Deseo.

Julia Sbriller y Joaquin Wall, de la serie Mandala 2020 (Calendario Lunar).

Cuando la Luna entra en Aries, el agua maternal de nuestro satélite cobra el cariz amazónico de una guardiana del fuego. Nuestro temple se vuelve aguerrido, se abre camino con ímpetu y potencia. No pierde el tiempo en cavilaciones, especulaciones ni supuestos. Se dispone francamente a ir en busca de su deseo y, sin pedir permiso ni dar explicación alguna, se lanza en dirección a su objetivo no dejando que nada se interponga en su camino. Sus dones son la osadía, el valor, la sinceridad y la potencia. Se mueve por instinto, por impulso. Su enorme caudal de energía anhelante y corporal es un hervidero de potencia primaria. Un incendiario que brota en iniciativas y alimenta un fuego que no conoce el miedo, y por tanto tampoco repara en las consecuencias de sus movimientos; pues su objetivo no es prolongar ni sostener, sino dar inicio.

“Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida, (…)

(allí espera la carne su resurrección

y el día de la vida perdurable)

Patria de sangre,

única tierra que conozco y me conoce,

única patria en la que creo,

única puerta al infinito”

 

Octavio Paz. Fragmento del poema “Cuerpo a la vista”

Aries es un signo sanguíneo y la parte del cuerpo con la que se relaciona es la cabeza. Cuando su potencial energético está en sombra es muy común que la “sangre se le suba a la cabeza” y se queme de ardor, de furia y/o de impaciencia. Si la energía Aries está mal encauzada puede generar conductas demasiado individualistas. Haciendo que las personas no lleguen a ser capaces de tomar registro de su entorno, y mucho menos de las necesidades de quienes le rodean. Este fuego en exceso suele generar torpeza en los movimientos, volviéndolos atolondrados e impacientes; causando propensión a los cortes, golpes, caídas, heridas y accidentes (la mayoría de las veces por causa de la excesiva velocidad en el hacer, y/o en el sentir). Como todo signo de fuego, pone su acento en lo inmediato. La impaciencia es su talón de Aquiles y, cuando el gesto impaciente se acumula, puede convertirse fácilmente en capricho.

Julia Sbriller y Joaquin Wall, de la serie Mandala 2020 (Calendario Lunar).

El plenilunio del 1 de Octubre estará cerrando un ciclo de seis meses iniciado en la Luna Nueva en Aries. Este tiempo de Luna Llena, que tiene como anfitrión al signo de Libra y que tendrá especial vigencia hasta el 16 de octubre, va a enmarcar de energía Ariana nuestras temáticas vinculares. En especial aquellas que sucedan no en grandes grupos sino entre dos personas. Libra es en pareja, su despliegue y aprendizaje es en dupla. Descubre su deseo y encuentra su complemento a través quien le acompañe tanto en el amor, el trabajo o la amistad. Aries se siente a sus anchas en el espacio que recibe de Libra para moverse, pero no siempre le es fácil manifestar sus sentires de forma abierta y armónica. Le suele resultar dificultoso comunicar lo que le irrita, enoja o angustia sin que el intento de hacerlo lo lleve a los extremos que alternan entre la contención represiva y la explosión impulsiva. Este tiempo nos invita a revisar nuestros deseos, reconocer francamente qué nos impulsa a actuar y entender que nuestros pares forman parte activa de nuestro ser deseante, porque son también parte nuestra. Hay un constante diálogo vincular, incluso en el silencio. Mantenernos en contacto con ese registro, y aprender a manifestarlo de forma armónica, madura y consciente, es uno de los grandes desafíos de esta primavera ardiente.

“Estoy del todo maduro

en el momento del nacimiento.

Soy ya un rincón de calor

peligroso

en el momento

del nacimiento.

No sólo eso:

me pierdo a cada instante,

y no hay imagen mía

que pueda en un momento

atraparme del todo.

Como la gente misma es ilusión

no ve de mí más que una ilusión.

Soy la misma embriaguez

transparente.

Me caso con la mujer llamada

oxígeno

y cantando una canción de amor

eterno

al instante me esfumo en el aire

delgado.

Soy el fuego.

Soy el espíritu.”

 

Makoto Ooka. Fragmento del poema “Canta el espíritu del fuego”.

Durante esta época Lunar, es buen momento para:

•Reflexionar antes de decidir. Respirar antes de responder.

•Drenar la energía excedente saliendo a caminar o haciendo alguna actividad aeróbica. Inhalar y exhalar a consciencia, poniendo énfasis en la exhalación.

•Aprovechar el impulso de iniciativa que nos ayude a salir de las zonas cristalizadas.

•Dejar que nuestro deseo salga a luz teniendo en cuenta a nuestros pares como parte indispensable del desarrollo de los mismos. Entender que todo movimiento que ejercemos, tiene un impacto que trasciende nuestra propia vida personal.

•Manifestar. Aprender a dosificar el fuego para que arda perenne y no se extinga rápidamente en erupciones abruptas. Evitando que se encienda sólo en nuestro interior y que transforme la matriz de su luz que ilumina, en un infierno silencioso que incinera nuestra intimidad solitaria por ser incapaces de abrirnos al compartir.

•Celebrar el Fuego. Celebrar el encuentro. Aprender del juego, y bailar de a dos.

Feliz Luna Llena!

Nota de la autora: Esta publicación pretende funcionar como un acercamiento al conocimiento de la Astrología, brindando al lector y a la lectora apenas una ínfima porción de lo que el vasto y complejo universo Astrológico abarca. Pensar la Astrología en partes aisladas (en este caso, sólo tomar en cuenta la influencia de la luna, olvidando el resto de los planetas), y sin una vinculación directa de sus partes con la carta astral que guarda el sello energético de cada persona, ha de significar un error por tratarse de un abordaje por demás incompleto. La elaborada trama del diálogo entre las esferas celestes, se estudia en conjunto. Y dicho diálogo, a su vez, tiene un impacto particular y específico en cada persona. La intención de esta columna es comenzar a abrir la escucha hacia este lenguaje simbólico, para poder hacer conscientes los tiempos del firmamento; que han de estar estrechamente ligados con nuestro ritmo en la tierra.


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