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Diálogos entre Cielo y Tierra - Gabriela Gaddi

Luna Llena en Cancer: Pleamar de Memorias

8:54hs
miércoles 30 de diciembre, 2020
Gabriela Gaddi

Música sugerida para acompañar la lectura: Hiroshi Yoshimura, Wet Land

Aquí dentro, el cuerpo se deja envolver por una tibieza líquida. Está oscuro, aunque pueden vislumbrarse algunos halos de luz lunar que suavizan la penumbra. No hay deseo de cambio: esta tersura vulvar que abraza la piel, es un reservorio de memoria antigua que todo lo contiene y todo lo abarca. Es, también, una gran teta que alimenta y preserva, y un albergue de semillas que permite la continuidad de los brotes.

Aquí dentro no hay peligro. El caparazón que marca la frontera con el afuera y delimita las posibilidades, otorga todo lo necesario en su interior. La vida es sólo aquí, en contacto con la pertenencia (en la quietud del nido), en perpetua gestación.

Algo de este paisaje está siendo habitado por nuestra emocionalidad, y es que, en los primeros minutos de este Miércoles 30 de diciembre, estaremos recibiendo la luna llena en Cancer. Cancer es un signo de agua regido por la Luna, por tanto, la marea lunar está en casa y se mueve en la comodidad del territorio conocido. Éste emplazamiento despierta un color emocional de mucha sensibilidad y vulnerabilidad: un estado fetal permanente, en donde nuestro comportamiento se vuelve reservado, íntimo y exclusivo. La profundidad de nuestro sentir es difícilmente expresada, y si ha de compartirse será dentro de un núcleo muy reducido y de extrema confianza. Una confianza construida luego de haber establecido varias pruebas de fuego silenciosas, y que probablemente será fácilmente quebrada (sin que nadie lo sepa) si algún tipo de engaño o “traición” es percibida.

La luna en Cancer despliega el arquetipo de la Gran Madre sustentadora. Tiene la virtud de contener en su seno la posibilidad de sentir y entregar amor incondicional. Cuenta con la capacidad de brindar cuidado y abrigo. Su energía sensible, dulce y amorosa, crea un halo que refugia y alimenta. Y ese alimento nos nutre y nos cura: la suavidad de su calma y resguardo, lo convierten en todo lo necesario para sentirnos a salvo y en casa.

Foto: Leandro Caminos

Si ésta energía está en sombra, puede existir una postura extremadamente conservadora en quien la porta. La persona, en éste caso, reduce su amor sin límite a un grupo reducido y exclusivo, y puede llegar a comportarse de forma muy hostil, reactiva y hasta discriminatoria, con quienes no estén a la altura de dicha exclusividad. Éste comportamiento aún inmaduro de su emocionalidad, la puede llevar también a detener su vida en el pasado, sintiendo que sólo allí la felicidad era posible y, en consecuencia, anclándose en la memoria de lo que ya no existe. La energía Canceriana cuenta con la cualidad de la preservación, pero si se la vive de una forma desbalanceada, se dará una sobrevaloración de las formas establecidas, cerrando toda posibilidad de movimiento y cambio. Es entonces cuando esa misma preservación que en principio opera en favor de la vida (todo pichón precisa de especial cuidado en su tiempo primero, antes de salir del nido), puede convertirse en su mayor oponente, promoviendo una quietud exangüe mucho más cercana a la muerte.

“Hay en la vida cotidiana algo de trágico, mucho más real, mucho más profundo y mucho más conforme con nuestro ser verdadero que lo trágico de las grandes aventuras. Es fácil de sentir, pero difícil de mostrar, porque esa tragedia esencial no es simplemente material o psicológica. (…)Se trataría más bien de hacer ver lo que hay de sorprendente en el sólo hecho de vivir.(…) Se trataría más bien de hacer comprender, por cima de los diálogos ordinarios de la razón y de los sentimientos, el diálogo más solemne y no interrumpido del ser y de su destino. Se trataría más bien de hacernos seguir los pasos vacilantes y dolorosos de un ser que se acerca o se aleja de su verdad, de su belleza o de su Dios.”

Mauricio Maeterlink, La inteligencia de las Flores.

La Luna se llena en Cancer mientras el Sol viaja por el signo de Capricornio. Estos opuestos complementarios de agua y tierra respectivamente, despliegan un eje que tiene que ver, entre otras tantas cosas, con el rol/deber social, la tradición, las instituciones, las grandes estructuras sociales establecidas, los cánones de comportamiento y la identidad. Ambos son signos de mucha interiorización y sensibilidad; y aunque más bien solitarios, su trabajo (cuando sus energías se desarrollan de forma madura) siempre apunta al bienestar ajeno. En su simpleza y laboriosidad cotidiana, en su actuar rutinario y en apariencia repetitivo, hay una complejidad vital que tiene que ver justamente con el sostén de un entramado mayor. La energía de estos signos llevada adelante con madurez, hace posible los vuelos creativos más hermosos e inesperados, y posibilita la gestación de la vanguardia que mantendrá el equilibrio entre lo nuevo y lo viejo.

Ésta lunación en particular, está enmarcada por preguntas que la ayudan a no encapsularse: se le pide que actualice la memoria para no repetir errores. Que se nutra de pasado, para gestar un presente renovado, que permita incorprar la consciencia de lo colectivo para entender y reforzar los propios cimientos.

Foto: Leandro Caminos

Recordando que toda acción y pensamiento individual (por pequeño que sea), tiene una implicancia inimaginable en la totalidad de los seres. La Madre Luna viene a decirnos que es parte del instinto maternal alimentar también las crías ajenas: dar espacio a otras especies que piensen o sientan distinto, respetar lo diferente, convivir con lo que complementa. Porque lo que verdaderamente importa, independientemente de la propia historia, es dar lugar y posibilitar el desarrollo de la existencia; sabiéndola mutable, imprevisible, misteriosa, y siempre viva. Hasta el árbol más añejo puede cambiar de forma si se abre a la escucha de la propuesta del viento…

Feliz Luna Llena!

Nota de la autora: Esta publicación pretende funcionar como un acercamiento al conocimiento de la Astrología, brindando al lector y a la lectora apenas una ínfima porción de lo que el vasto y complejo universo Astrológico abarca. Pensar la Astrología en partes aisladas (en este caso, sólo tomar en cuenta la influencia de la luna, olvidando el resto de los planetas), y sin una vinculación directa de sus partes con la carta astral que guarda el sello energético de cada persona, ha de significar un error por tratarse de un abordaje por demás incompleto. La elaborada trama del diálogo entre las esferas celestes, se estudia en conjunto. Y dicho diálogo, a su vez, tiene un impacto particular y específico en cada persona. La intención de esta columna es comenzar a abrir la escucha hacia este lenguaje simbólico, para poder hacer conscientes los tiempos del firmamento; que han de estar estrechamente ligados con nuestro ritmo en la tierra. 


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