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Diálogos entre Cielo y Tierra - Gabriela Gaddi

Luna Llena en Tauro: La Vida es Inevitable

11:39hs
sábado 31 de octubre, 2020
Gabriela Gaddi

Música sugerida para acompañar la lectura: Hiroshi Yoshimura, «Sleep»

No podemos escaparnos de la vida. Incluso la muerte es su expresión más poderosa, su ejemplo de mutación perpetua y prolongación infinita. La vida lo abarca todo. Y tomar conciencia de ello es tan milagroso y expansivo, como aterrador.

El Sol está caminando por el signo de Escorpio, el maestro revelador de las sombras, y éste sábado 31 de octubre nos preparamos para recibir la luz de la poderosa Luna Llena en Tauro, su signo opuesto complementario, el gran guardián de la Vida.

Junto al despliegue de la temporada Escorpiana, se despierta la extrema potencia de uno de los momentos más intensos del año astrológico: el que activa el eje Tauro/Escorpio –eje de la Vida y de la Muerte-. Cuando el Sol entra en Escorpio (signo de Agua, por lo tanto, de naturaleza emocional) se destapa la olla del caldero. Este tiempo Solar nos pone de frente a nuestras zonas oscuras: las que nuestra mente juzgó de inapropiadas o poco convenientes, y en consecuencia preferimos no mirar y/o escondemos en los rincones. Esta temporada saca a la luz nuestros tabúes, que son también nuestros miedos. Pone el dedo en las llagas, y remueve nuestras heridas sin anestesia. Durante el tiempo Escorpio todas nuestras partes desamparadas y marginadas alzan su voz incomodándonos y, si elegimos no escucharlas, arderán su propia sombra hasta darse a luz por las buenas o por las malas. Su misión es ser reconocidas y escuchadas por nosotrxs, para que podamos incorporarlas y darles asilo. Y así aprender a hablar su idioma, que es también el nuestro.

Cuando la luna está en Tauro nuestra emocionalidad pide una pausa, abre un espacio para la asimilación de los procesos y el medio que encuentra para lograrlo es la lentitud. El tiempo lento es el único que puede dar la posibilidad de contemplar. Tauro contempla con los ojos bien abiertos y los sentidos despiertos. Hace que las sensaciones pasen a través del cuerpo para poder reconocerlas y darles forma, y toda información que reciba de ellas se convierte inmediatamente en su alimento. Cualquier contacto de tipo Taurino con el entorno, cobra una cualidad nutricia y de profunda sensibilidad sensorial.

Los dones de la Luna en Tauro tienen que ver con el goce, con la capacidad de disfrute de los actos sencillos pero fundamentales: comer, mirar, oler, gustar, tocar, oír, amar. La luna taurina nos rodea de una energía repleta de manjares y de bellezas que tienen un contacto directo con la magia de lo terreno y tangible. También con la ternura, con la posibilidad de sentir nuestra corporalidad en un nivel profundo, y con la capacidad de plasmar y darle forma a la belleza. Cuando habla su energía, habla la energía de la Madre Tierra: voluptuosa, llena de providencia y con la sensualidad y el atractivo necesarios para mantener despierto en nosotrxs el deseo de libar su néctar, que será el encargado de perpetuar la rueda de la Vida, y mantener un estrecho vínculo con su condición primaria y regeneradora.

«Hatot». Frank Xarate (Sol en Tauro)

La luna en Tauro construye su refugio asegurando la satisfacción de sus necesidades básicas (entre las que se incluyen también, para la concepción de esta luna, las “no tan básicas» e indispensables pero de suma importancia para abastecer sus requisitos de comodidad), y convirtiendo el acceso a ellas en un asilo de puro disfrute. Cuando la energía de esta luna manifiesta su lado infantil y regresivo, puede llegar a experimentar un profundo terror si su acceso libre a esas necesidades está en riesgo. También puede dar personas con tendencia a la acumulación (en cualquier aspecto de la vida), resistentes al cambio, caprichosas, posesivas, lujuriosas, materialistas y con serias dificultades para salir de su zona de confort. Esta luna en su aspecto regresivo, genera tendencias a los estancamientos de la energía, tanto físicos como mentales, pudiendo manifestarse éstos a través de la pereza, la inercia, y la dificultad para generar grandes movimientos de cambio.Recibir la Luna en Tauro en tiempo Escorpio resaltará en distintos grados de nuestra conciencia, la relación estrecha que vincula la vida y la muerte: el Misterio que las nutre y las engendra. Nos entregará la visión de cómo la vida y sus dádivas se consumen al ofrendarse a sí mismas, y en el acto de consumirse encuentran su potencia mayor: la explosión de vitalidad suprema que impulsa su propia existencia y extinción. Su liberación absoluta. Esta relación que puede parecer muy metafórica y lejana, es mucho más cercana de lo que imaginamos, y nos acompaña desde el primer aliento: siendo la respiración misma, un ejemplo de ella (el mismo oxígeno que nos nutre, es el que causa nuestro deterioro. El aire que nos alimenta y da lugar a nuestra existencia, es el mismo que nos destruye). Y así, respiración, comida, acto sexual son ejemplos de materias vivas que se nutren de la muerte, y dialogan con ella para tomar forma. En esas tres acciones (como en tantas otras que realizamos los seres humanos) la fusión del dar y recibir, el encuentro de fuego entre esos dos gestos, construye destruyendo. Mata, perpetuando la vida.

«Son las grietas

en los muros

las que insinúan

otros senderos,

y es esa sed

que llamamos alma

la que nos transparenta

lejanías,

la que siempre

pide más vida

para encarnar

su vacío.»

HUGO MUJICA. Barro Desnudo.

Este plenilunio cierra un ciclo que comenzó hace seis meses, con su correspondiente Luna Nueva en el mes Tauro. Tiene, en esta ocasión, un condimento especial que nos obliga a transitar un movimiento profundo de esas estructuras de base, que son tan difíciles de modificar para la energía Taurina.

Hacer un repaso de este tiempo transcurrido y observar cómo nos está hablando la vida en este momento: qué estamos dispuestxs a ceder, qué no y por qué. Reconocer qué es lo que nos aterra dejar morir (aún sabiendo que esa muerte no haría más que amplificar nuestra potencia vital), son algunos de los interrogantes atinados para este tiempo. Un periodo nada fácil de transitar, pero por demás fascinante, sensible y significativo.

Feliz Luna Llena!

Nota de la autora: Esta publicación pretende funcionar como un acercamiento al conocimiento de la Astrología, brindando al lector y a la lectora apenas una ínfima porción de lo que el vasto y complejo universo Astrológico abarca. Pensar la Astrología en partes aisladas (en este caso, sólo tomar en cuenta la influencia de la luna, olvidando el resto de los planetas), y sin una vinculación directa de sus partes con la carta astral que guarda el sello energético de cada persona, ha de significar un error por tratarse de un abordaje por demás incompleto. La elaborada trama del diálogo entre las esferas celestes, se estudia en conjunto. Y dicho diálogo, a su vez, tiene un impacto particular y específico en cada persona. La intención de esta columna es comenzar a abrir la escucha hacia este lenguaje simbólico, para poder hacer conscientes los tiempos del firmamento; que han de estar estrechamente ligados con nuestro ritmo en la tierra. 


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