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Diálogos entre Cielo y Tierra - Gabriela Gaddi

El Tiempo bajo la Luna en Leo

13:40hs
lunes 17 de agosto, 2020
Gabriela Gaddi

Música sugerida para acompañar la lectura: «Evening Star» (Robert Fripp y Brian Eno).

Este martes 18 de agosto recibimos la Luna Nueva en Leo. Nuestro satélite natural no es sólo el regente de las mareas vivas de las aguas terrestres, sino también del movimiento de nuestras aguas internas. La luna hace hablar a nuestras emociones: las representa. Y la relación que trazamos con su luz maternal a lo largo de la vida puede otorgarnos tanto el despliegue de un don emocional, como el de una reacción evasiva – regresiva, dependiendo de la flexibilidad que vayamos adquiriendo al dialogar con su influencia (diálogo que generalmente irá oscilando entre don y regresión, a lo largo del aprendizaje que conlleva su desarrollo).

Cada luna nueva trae consigo el inicio de un ciclo que, en el caso de la luna en Leo, despierta y convoca la energía leonina que compone nuestro sistema energético, tengamos o no a Leo como signo lunar o solar. Este tiempo leonino abre su abanico para iluminar y dar espacio a lo creativo. Despierta la grandeza del corazón, la franqueza y la generosidad. Permite que nos encontremos con el don individual e irremplazable que cada quien lleva dentro, y que al descubrirlo y sacarlo a luz seamos fuente de inspiración sin tapujos ni falsa modestia. Con autoconfianza y plenitud.

Leo es un signo de fuego regido por el Sol, de una alta vitalidad y potencia lumínica. Pero cuando la luz entra en sombra, comienza a encandilar. Es decir, cuando el aspecto regresivo de esta misma energía cobra protagonismo, el orgullo, la pretensión y la vanidad son peligrosos escollos a sortear en el camino de la auto-expresión y del reconocimiento propio. La excesiva tendencia narcisista a la que puede llevarnos el uso inmaduro de esta energía, como consecuencia de la pérdida del registro vincular, generando el enaltecimiento de nuestro individualismo, es uno de los desencadenantes de los tantos problemas sociales con los que la humanidad se está topando. Leo trabaja duro para construir su propia imagen. Pero su propia construcción puede convertirse en prisión si se olvida que el contacto con su auto-imagen no tiene su epicentro en sí mismo, sino que el reconocimiento de la propia individualidad habrá de ser un punto de partida. Un portal que conceda el acceso a la creatividad inagotable de la fuente impersonal de la existencia, que atraviesa y sostiene a todos y cada uno de los seres. Entendiendo que la única posibilidad de hacer brotar el agua de esa fuente, es a través del recuerdo de la unión de la totalidad. Una unión horizontal en donde nada ni nadie tiene mayor importancia: el brillo leonino de una gota de rocío -desplegando su don individual-, ha de ser tan importante como el imponente sol que lo alumbra. Y es solo a través de la unión concertada de la riqueza de los dones, que cada cual logra lucir su cualidad única.

“Soy demasiado joven e ingenuo para hablar de otra cosa que no sea reflejo de mí mismo, lo que no es nada más que el abismo que invoca al abismo”. El Jardín del Profeta, Gibrán Jalil Gibrán

Habiendo hecho un breve repaso en relación a la energía leonina (y recordando que el vínculo con esta energía va a variar en cada persona, dependiendo de la forma en que se manifieste en la carta natal), retomamos ahora lo dicho en relación a la luna.

La luna nueva marca el inicio de un ciclo lunar, por lo que es buen momento para establecer un propósito afín a la energía que la ella propone, y poder desplegarlo a lo largo del tiempo correspondiente al ciclo. Las ideas e intenciones que logremos sembrar a conciencia en este comienzo, iniciarán un proceso de seis meses que concluirá cuando llegue la luna llena en Leo en la temporada Acuariana.

Este tiempo es un buen momento para (entre otras cosas):

  • Mantener el contacto con lo creativo (no sólo en relación en la literalidad del crear a través de producciones materiales, sino también en la forma de vivir la vida. Cebar un mate puede convertirse en poesía pura si al hacerlo hacemos conscientes la belleza del gesto, los dibujos del vapor del agua, la ternura de la compañía espirituosa de la bebida…)
  • Sincerarnos (ante nosotrxs mismxs frente al espejo de la propia consciencia. Tomar cada sensación como lo que es, sin autoflagelo ni extrema susceptibilidad. Hablar con igual franqueza ante lxs otrxs, poner en palabras lo que hasta ahora se nos dificultaba expresar)
  • Confiar en nuestro propio instinto y en la certeza de nuestro paso. Sin temer pisar en falso.
  • Dar y recibir. Iluminar, y aprender a disfrutar recordando que todo va y viene. No somos dueñxs de nada, pero tenemos todo a nuestro alcance.
  • Dejar de lado el orgullo y la importancia personal.
  • Honrar la luz.

Poco es lo que podemos controlar desde nuestra voluntad, pero hay mucho por descubrir si le hacemos espacio a lo que cada tiempo propone. La fuente de vida es inagotable.

¡Feliz luna! ¡Gran Inicio!

Las imágenes son de Vanina De Acetis


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